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Mejor época de los basquetbolistas RD

Sí en estos momentos vivimos los momentos en los cuales los jugadores dominicanos de baloncesto disfrutan de su mejor época.

Aunque esto no quiera decir –necesariamente- que el baloncesto criollo cuente con su mayor esplendor.

Lo que podría parecer una contradicción se explica cuando se analiza la actuación de los dominicanos en las principales ligas del mundo y del área.

Existen superestrellas a nivel de la NBA (Karl-Antony Towns), la Liga Endesa ACB de España (Andrés Feliz y Jean Montero), la NCAA (Yaxel Lendeborg), por ejemplo.

Un escalón más abajo aparecen nombres como Al Horford, con los Warriors de Golden State y Jassel Pérez, con el Corivan en España y Chris Duarte, en el Unicaja, en diferentes etapas de su carrera.

En otros lugares de Europa, por ejemplo, encontramos a los Joel Soriano, Ángel Delgado y Ángel Núñez, mientras que entre NBA y G-League se mueven los Andersson García, el lesionado David Jones-García, Justin Minaya, Lester Quiñones, Koby Brea y Chris Mañón.

Por España también aparecen talentos como Omar Silverio, Marques Townes y Mike Torres Cuevas.

Puerto Rico con el regreso de Rigoberto Mendoza y el veterano Víctor Liz y Venezuela con una pléyade que incluye a jugadores de la estatura de Luis Montero, Juan Miguel Suero, Adonys Henríquez, Diego Colón, Richard Bautista y otros también son testigos de la expansión del talento dominicano sobre las duelas de baloncesto.

Y todavía quedan más nombres importantes, de calidad, en diferentes ligas y una cantera de jóvenes que ven acción en las universidades y los junior college de Estados Unidos (Chad Baker López, Rafael Castro, Danny Carbuccia, por ejemplo).

Se respeta el legado dejado por los que estuvieron antes, quienes desde Oscar Gobaira y Varilla Lugo han llenado de páginas doradas el deporte del aro y el balón en el país y en la selección nacional.

Pero los presentes han logrado mayor trascendencia y actuaciones de mayor relevancia en parte de las ligas más importantes del mundo. Nada que ver con la calidad de los anteriores, que no está en cuestionamiento ni mucho menos.

Lo que se lamenta es que, el avance de estos dominicanos en el baloncesto no sea al mismo nivel del avance del baloncesto dominicano. Se han dado pasos acertados, pero falta mucho por hacer: un calendario estable de competencia, una organización más amplia de los superiores, la integración de torneos universitarios, escolares, colegiales, bajo un mismo sistema.