EDITORIAL
La Iglesia pide perdón
En el marco de las lecturas de las siete Palabras inmortales de Jesucristo en la cruz, la Iglesia católica realizó ayer un ejercicio de franca denuncia contra la desprotección de los más vulnerables.
Los sermones fueron incisivos al describir la realidad de niños, adolescentes y mujeres en riesgo de violencia y muerte, que sobreviven en un estado de desatención.
No solo han permanecido al margen de las políticas públicas que supuestamente los favorecerían, sino también de las élites que dominan la economía y la política.
Y hasta de la misma Iglesia, que ayer lo reconoció y pidió perdón por haberse mantenido, en los últimos años, en un plano de cierto distanciamiento frente a las denuncias y la búsqueda de soluciones a los males señalados.
Ante la aparente tibieza que reflejaba cuán ajena podría estar la institución respecto de los apremios de los pobres, el sacerdote Francisco Alvarado Herrera declaró:
«Pido perdón por la propia Iglesia si, ocasionalmente, ignora a los más pequeños y excluidos de la sociedad, resultando ser mejor amiga del funcionario y del escritorio que del enfermo, el anciano, el inmigrante, el encarcelado y el pecador penitente que llama a las puertas”.
Oportuna y relevante es esta solicitud de perdón, porque ciertamente es inocultable que la voz de la Iglesia, por muchos años, pareció no tener un eco profundo que lograra cambiar de raíz estas realidades.
Sus cartas pastorales del 21 de enero y del 27 de febrero, así como las eucaristías de la Semana Santa —en especial la dedicada al Sermón de las Siete Palabras—, eran llamas de fuego que obligaban a atender estas problemáticas.
Esa capacidad de reanimar la fe, la esperanza y la seguridad de que la Iglesia de Dios siempre acompaña a sus fieles, en el amor y la indulgencia, debe marcar el rumbo de ahora en adelante.
La feligresía ni el pueblo en sentido general deben permanecer sedientos de esta voz, que ya no clama en el desierto, sino en los barrios y comunidades pobres marginadas del desarrollo social y humano.

