EDITORIAL
Así se gobierna bien
Los cambios de funcionarios realizados por el presidente Luis Abinader en los últimos tiempos evidencian dos aciertos fundamentales.
El primero es la atención del mandatario a las críticas bien fundamentadas de la ciudadanía que no se siente atendida por algunos ministros, cuya remoción se convierte así en una necesidad para la gestión gubernamental.
La segunda virtud reside en que, en esta etapa, el jefe de Estado está acudiendo a profesionales competentes, sin que estos necesariamente pertenezcan a su partido.
El gobierno es de todos los dominicanos, y quienes dentro del partido oficial se consideren dueños de cuotas ministeriales deberán conformarse con lo ya obtenido.
Por este camino, el presidente Abinader parece decidido a completar su segundo período constitucional de un modo muy distinto al primero.
Resulta crucial que el mandatario mantenga su atención sobre las críticas dirigidas a sus funcionarios, sabiendo distinguir entre el genuino interés ciudadano y la maledicencia.
En sintonía con este proceder, los nuevos funcionarios han mostrado una discreción positiva, apartándose del exhibicionismo mediático que caracterizó a algunos de sus antecesores.
Ningún ministro necesita comprar con publicidad un aura de eficiencia que no logra con su trabajo cotidiano.
Una buena forma de ejercer el liderazgo por parte del presidente Abinader es no permitir que sus colaboradores se vuelvan esclavos de una imagen artificial, en lugar de ganarse el reconocimiento mediante una labor eficaz.
Los cambios que observamos son beneficiosos para el país. Si los nuevos ministros responden con trabajo honesto y el dinamismo que inspira el Presidente, los logros se harán visibles muy pronto.
Como reza el viejo eslogan: “Gobierno que trabaja, país que progresa”.

