Una fuerza militar robustecida para proteger nuestra soberanía
La política de defensa del presidente Luis Abinader ha priorizado como nunca en las últimas décadas el robustecimiento de las Fuerzas Armadas.
Todas las ramas castrenses exhiben hoy avances concretos: infraestructura renovada, equipamiento modernizado y tecnologías de vanguardia que amplían sus capacidades operativas.
Este esfuerzo trasciende lo logístico.
La naciente industria militar nacional ya produce uniformes, mobiliario escolar y ensambla vehículos de emergencia, mientras la Fuerza Aérea Dominicana (FARD) emerge como símbolo de esta transformación.
Su flota se ha ampliado con helicópteros, aviones Tucano, naves de patrullaje y sistemas de radar para la vigilancia del espacio aéreo.
La inversión responde a amenazas tangibles: la crisis haitiana en la frontera y el narcotráfico internacional.
Solo en este último frente, el gobierno ha asestado golpes históricos con incautaciones récord de alijos.
Ayer, durante una inspección en la Base Aérea de San Isidro, Abinader presentó la planta de ensamblaje de los aviones TP-75 Dulus, un hito que proyecta al país como exportador de tecnología aeronáutica.
Estos aparatos –concebidos y operados por talento local– reforzarán la vigilancia fronteriza con diez nuevas unidades en diciembre.
Este salto tecnológico –donde el Dulus, nombrado en honor a la cigua palmera, encarna identidad y resistencia– trasciende lo militar.
Convierte al país de consumidor en productor de capacidades industriales, fortalece la seguridad ante amenazas regionales y proyecta soberanía en el escenario global.

