Reflexiones del director

El hombre híbrido

Cuando estuve en Shenzhen, China, hace dos semanas, quedé sorprendido al ver a miles de transeúntes concentrados en las pantallas de sus teléfonos mientras caminaban.

En un país donde las herramientas tecnológicas más versátiles están al alcance de todos, ver humanos inmersos en ellas no es una novedad.

Si no es fijando la mirada en un teléfono, la conexión con el mundo virtual se logra mediante gafas de realidad aumentada que, mientras caminas, te muestran noticias, mapas de tu ruta, direcciones e incluso traducciones de textos que te interesan.

Es como tener un copiloto invisible que te susurra: “Gira a la izquierda, y oye, esa tienda tiene un 30% de descuento en té verde”.

Y si no ves a alguien caminando con el teléfono ante sus ojos, es probable que su conexión sea a través de audífonos inteligentes, que permiten escuchar noticias, mensajes, libros electrónicos o música.

Estos audífonos inteligentes... ¡son el sueño húmedo de cualquier multitarea! Medio mundo escuchando podcasts o traduciendo conversaciones en tiempo real, mientras el cerebro reparte atención entre el pavimento y el metaverso.

En este escenario común para los chinos modernos, verlos equipados con estas tecnologías hace pensar que estamos ante un modelo híbrido de humano y máquina, que se mueve al compás de sus instintos físicos y sus sensores digitales.

Esta percepción se hace más real cuando, en muchos establecimientos, las personas interactúan simultáneamente con robots inteligentes.

Ya sean camareros que sirven en tu mesa, máquinas que preparan café a tu gusto.

? Seran eficientes o dan mil vueltas con la bandeja? Pero claro, ahí está el punto: ya no es “mira qué robot más chulo”, sino “ah, otro ayudante más”. La normalización es la prueba de que la revolución llegó.

Otra cosa que me impresionó fueron los traductores simultáneos. Son dispositivos que te permiten hablar con gente que maneja otro idioma (o, como en China, uno de sus múltiples dialectos).

Yo adquirí uno de esos traductores y pude “conversar” y entenderme perfectamente con los vendedores. ¡Me divertí oyendo mi voz en mandarín y la del interlocutor en español!

Eso sí que rompe barreras. Imagínate: un campesino de Anhui charlando con un turista de Sevilla sin que ninguno sude un ideograma. Eso antes era ciencia ficción. Ahora es la comidilla del bazar.

Todo este andamiaje de tecnologías útiles, de uso masivo pero no exclusivo, muestra la extraordinaria simbiósis humano-máquina que marca la pauta hacia una humanidad híbrida.

La Inteligencia Artificial aplicada a herramientas de la vida diaria, el trabajo o el hogar está ejerciendo un impacto rápido en nuestras rutinas.

Las máquinas comienzan a ocuparse de tareas que antes hacíamos mental o manualmente, creando un nuevo paradigma de vida.

Es que ya “funcionamos” con ellas como una prótesis mental!

Estamos “rediseñando lo que significa ser humano”

¿Dónde termina nuestro cerebro y empieza el algoritmo? ¿Seremos más creativos si las máquinas hacen lo rutinario? O... ¿nos volveremos perezosos cerebrales?

Esto no es futuro. Es el presente acelerado. Y Shenzhen es solo el aperitivo. ¡Qué tiempos para estar vivo (y semi-robotizado)!  

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