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Editorial jueves, 15 de julio de 2021

EDITORIAL

Un oportuno oxígeno

Un oportuno oxígeno

En una economía forzada a reajustarse para superar los traumas de la pandemia del Covid, el anuncio de un aumento del salario mínimo del 24 por ciento promedio en tres niveles empresariales, oxigena el maltratado poder adquisitivo de los trabajadores.

Claro, los demás empleados privados no cubiertos por esta medida aspirarán a que sus sueldos sean revisados al alza para afrontar la inflación con algún alivio porque, al fin y al cabo, las variantes de precios les afectan como consumidores.

Algo digno de tomar en cuenta es que el gobierno ha venido dando consistentes pasos para producir el amortiguamiento de la inflación, concertando un acuerdo con los sectores productivos para estabilizar precios y mejorando los salarios de los militares, policías, médicos y enfermeras.

A esto hay que añadir que, en el marco de las medidas de emergencia por la pandemia, el gobierno mantuvo hasta abril los pagos de una ayuda a los trabajadores suspendidos, luego elevó los montos y el número de beneficiarios del antiguo plan Solidaridad y ha destinado recursos a tasa cero para apoyar a los productores agropecuarios.

También ha asumido los aumentos de los precios internacionales del petróleo para que no se reflejen en los de los combustibles a nivel local.

El hecho de que este nuevo salario mínimo haya sido acordado en una concertación no traumática con los sectores empresariales y laborales, es una señal de que para conducir la economía por la ruta del crecimiento y la estabilidad se precisa de la unidad de todos los sectores.

Las nuevas escalas de salario mínimo mejorarán significativamente el poder adquisitivo de los beneficiados y hay que aceptarlas como una de las tantas vías posibles para evitar que, por efectos de la inflación, mucha gente siga viviendo de lo comido por lo servido.

A Timely Oxygen

In an economy forced to readjust to overcome the traumas of the Covid pandemic, the announcement of a readjustment of the minimum wage of 24 percent average in three company levels, oxygenates the abuse purchasing power of workers.

Of course, the other private employees not covered by this measure will aspire to have their salaries revised upwards to face inflation with some relief because after all, price variations affect them as consumers.

Something worth to take in consideration is that the government has been taking consistent steps to produce the cushioning of inflation, entering into an agreement with the productive sectors to stabilize prices and improving the salaries of the military, police, doctors and nurses.

To this must be added that, within the framework of emergency measures due to the pandemic, the government maintained until April the payments of aid to suspended workers, then increased the amounts and the number of beneficiaries of the old plan Solidaridad and has allocated zero-rate resources to support agricultural producers.

It has also assumed the increases in international oil prices so they are not reflected in those of fuels at the local level.

The fact that this new minimum wage has been agreed upon in a non-traumatic agreement with the business and labor sectors is a sign that in order to lead the economy along the path of growth and stability, the unity of all sectors is necessary.

The new minimum wage scales will significantly improve the purchasing power of the beneficiaries and must be accepted as one of the many possible ways to avoid that due to inflation and that many people continue to live off what they have eaten