EDITORIAL

Mujeres: !no se dejen matar!

Un río de sangre femenina sigue corriendo en nuestro país, a causa de los desenfrenos de un machismo mal concebido y ejercitado. El contexto no puede ser más desalentador: el hombre celoso o el exmarido rechazado creen tener derechos de propiedad y de tutoría o poder sobre un objeto que se llama mujer y no le perdonan ningún desacierto, real o imaginario. Para acicatear su instinto criminal y el estereotipo del machista bravo y respetable cuenta inclusive con la ayuda de un menú musical, generalmente del género urbano, que le hace llegar a sus oídos los peores epítetos que denigran y desconsideran a la mujer, presentándola como merecedora del desprecio y del castigo. Tan diseminada está la “música que mata” que no dudamos de que este sea uno de los tantos factores que acompañan la lúgubre espiral de feminicidios en el país, donde casi no pasa una semana sin que una mujer caiga abatida a tiros o perforada por muchas cuchilladas a causa de los arrebatos irracionales y criminales de los hombres despechados. La mujer, hasta ahora, no ha desarrollado una cultura de la autodefensa. Se deja matar a pesar de que conoce algunos rasgos del perfi l de un potencial agresor porque no ha sido educada todavía para prevenir o responder a las posibles tentativas agresivas de su marido o expareja. Los últimos casos de feminicidios se asemejan en sus causas: hombres que ya estaban separados pero que no permiten libertad a la mujer de escoger a otro o de exmaridos que intentan “reconciliación” a la fuerza. Los unos y los otros pudieron acercarse a sus víctimas, sin que éstas hubiesen podido frenar o evitar esos encuentros fatales. Habrá que estimular una campaña para educar a la mujer en las mejores formas o estrategias de autodefensa, para que no se dejen matar tan fácilmente, y puedan ir descubriendo a tiempo las ya establecidas conductas que asume el feminicida antes de dar su estocada o tiro mortal. Mujeres, ¡no se dejen matar! y defi éndanse mejor.

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