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VidaAzul: De limpiar playas a limpiar conciencias

La limpieza de playas, la principal iniciativa de esta fundación, es una actividad educativa que logra que las personas cambien su forma de pensar acerca de la basura y la contaminación de las playas.

María Heyaime y Oscar Oviedo. Dawson Samboy / LD

María Heyaime y Oscar Oviedo / Dawson Samboy / LD

La acumulación de basura como botellas de plástico, vasos de foam, bolsas y envases en las orillas de las playas es un problema que lleva años en el país y que todavía persiste en las aguas dominicanas.

En base a esta problemática, han surgido varias iniciativas que luchan contra esta contaminación con la esperanza de que las playas vuelvan a estar libres de basura.

VidaAzul es la fundación más antigua del país organizada en base a esta convicción. Su presidente, Oscar Oviedo, contó en una entrevista que VidaAzul se originó en el 2007 a partir de un comentario de una turista norteamericana que buscaba recomendaciones de lugares para bucear en Sosúa. Oviedo, que llevaba siendo buzo desde los 17 años, encontró este comentario en un foro y lo respondió.

La acumulación de basura como botellas de plástico, vasos de foam, bolsas y envases, entre otros residuos, en las orillas de las playas es un problema que lleva años en el país y que todavía persiste en las aguas dominicanas. Video

VidaAzul: De limpiar playas a limpiar conciencias


Según narraba el ingeniero y activista medioambiental, dos semanas más tarde la turista escribió una reseña negativa sobre el lugar al que había ido. En su crítica sostuvo que la playa estaba sucia y los corales muertos, concluyendo que República Dominicana era el último lugar donde se le debía ocurrir bucear a un “buzo respetable”.

Cuando Oviedo leyó esta reseña 18 años atrás, quedó impactado. Se quedó considerando lo que la turista había dicho y, como comentó, se fijó que tenía razón. A partir de este momento, él y un grupo de amigos se juntaron para crear VidaAzul.

Los primeros en el país

“Ese momento fue algo bien interesante porque estábamos buscando actividades que tuvieran que ver con el buceo, pero no todo el mundo tiene que ver con buceo en el país, pero sí casi todo el mundo tiene que ver con playas”, explicó Oviedo.

Oscar Oviedo / Dawson Samboy / LD

Oscar Oviedo / Dawson Samboy / LD

Esta investigación los llevó a ver hacia Estados Unidos, donde ya se hacían ese tipo de actividades. Contactaron a la organización norteamericana “Ocean Conservancy”, que les confirmó que “nadie estaba haciendo eso en República Dominicana”. Aún.

“Tomamos la representación de lo que es el Día Internacional de Limpieza de Costas, que es una vez al año el tercer sábado de cada septiembre. Se organiza a nivel mundial una sola gran actividad de limpieza de costas en más de 140 países y República Dominicana no estaba representada”, continuó explicando el ingeniero.

Dos meses antes de la fecha programada se juntaron varios amigos, familiares y otras personas de la comunidad en Barahona para el evento, el cual superó todas las expectativas al convocar aproximadamente 1,800 personas.

“El año después de eso seguimos organizándolo, fueron 3,500, luego fueron 7,000, en el año 2014 fue subiendo cada vez más y se juntaron en el mismo día 35,000 personas a limpiar playas en República Dominicana y ese año nos vimos más gente que la India”, dijo Oviedo.

Además de estas limpiezas de playas, la labor de VidaAzul también ayuda a la investigación científica, pues alimentan una base de datos internacional de Ocean Conservancy.

En pandemia

A pesar de las complicaciones que pudo haber traído el periodo de la pandemia para muchas organizaciones, VidaAzul continuó sus labores con el “distanciamiento correcto” y con el uso de la mascarilla para los participantes de las jornadas de recolección de basura en las playas.

Algo interesante que ocurrió es que el tipo de basura que encontraron en las playas en esos años fue diferente a los anteriores debido al cambio de prioridades de consumo.

“En la playa aparecieron muchas mascarillas que la gente la tiraba a la calle, bajaba por la cuneta, luego a la cañada. El mar devuelve todo lo que no lo que no le pertenece”, explicó Oscar Oviedo.

La cultura de la limpieza de playas

“En total, nosotros hemos participado en actividades de limpieza de costa en más de 140 puntos a nivel nacional. La gente entiende que no hay tantas playas, pero estoy hablando de playa, río, balneario, principalmente la parte costera.”, dijo Oviedo, agregando que en estas actividades han participado “más de medio millón” de voluntarios.

La limpieza de playas “ahora se ha convertido en una cultura, en un movimiento.”

“Muchas veces organizamos actividades de limpieza de costa y, la gran sorpresa, cuando llegamos hay un colegio, hay una iglesia o por ejemplo cuando solicitamos los permisos, por ejemplo, el ayuntamiento nos dice que no hay permiso porque ya la playa está agendada con actividades por las próximas seis semanas y eso no es una mala noticia, es una buena noticia porque mientras más personas vayan a la playa, se den cuenta del estado en el que  estamos como país, más fácil es hacer el cambio”, dijo el presidente de la fundación.

Según afirmó, este cambio ya ha comenzado y puede verse en ciertas acciones o políticas, como lo son las bolsas reusables en los supermercados, las prohibiciones de las botellas de plástico en algunos colegios y la implementación de botellas de vidrio retornables de una marca específica. Todos estos son cambios que, según Oviedo, no estaban cuando ellos comenzaron.

Sin embargo, esta forma de consumo ya existía años atrás, cuando todavía no se utilizaba el plástico de forma masiva, sino el vidrio y otros materiales. En ese entonces, según dijo Oviedo, “tú ibas a la playa y no había que limpiar la playa, porque no existía el plástico de un solo uso, que es el mayor enemigo que tiene la playa dominicana”.

De esta forma, Oviedo manifestó que “estamos estamos avanzando del punto de vista de la tecnología hacia el futuro, pero estamos retrocediendo (del punto de vista del medioambiente)”. Según explicó, es más difícil para el comercio establecer una logística que permita reducir los desechos, pero es parte de la propuesta de una “economía circular”.

De igual forma, el presidente de VidaAzul, advirtió sobre los desechables de “materiales biodegradables”, dado que “existe mucha manipulación en ese tema”. Existen empresas que utilizan la etiqueta de “biodegradable” en productos que no son completamente biodegradables o que necesitan pasar por un proceso para que se degrade correctamente.

Cambiar conciencias

La Fundación VidaAzul tiene la tarea, no solo de limpiar las playas, sino de “cambiar la conciencia de la gente”.

Según explicó Oviedo, “99% de la basura que se recoge en la República Dominicana no se genera en las playas”, sino que viene de “arriba”, de los ríos y de las comunidades que viven a orilla de los ríos.

Por esta razón, dijo: “Nosotros no limpiamos playas, nosotros limpiamos conciencias”, ya que la solución, más que limpiar la playa, es lograr que no se ensucie en primer lugar.

“Cuando las comunidades entienden de que esto les afecta a su bolsillo (por el turismo), no solamente no la limpian, sino que no la ensucien, porque la playa más limpia no es la que más se limpia, sino la que menos ensucia. Eso es lo que hacemos nosotros, es llevar a la gente a la playa para que vuelva a su casa, a su iglesia, a su comunidad y cambie desde el origen”, expresó el ambientalista.

A través de estas actividades, las personas se concientizan sobre la problemática de la basura en sus playas y tienen la oportunidad de cambiar sus hábitos, como usar un termo en lugar de una botella plástica o un vaso reusable en lugar de uno de foam, el cuál Oviedo catalogó como “el mayor enemigo de la playa dominicana”, junto con los envases de un solo uso.

Según explicó Oscar Oviedo, el foam es uno de los materiales más contaminantes debido al hecho de que no es reciclable, a pesar de que se debe optar por la reducción más que por el reciclaje, y al desmenuzarse con las olas del mar se convierte en muchas partículas pequeñas que hacen que sea “imposible” retirarlas de la playa y que luego se convierten en microplásticos.

“Al día de hoy ya hay evidencia científica de que los microplásticos están entrando en la cadena alimenticia del ser humano a través de los peces, por ejemplo. Y hay cada vez más evidencia de que también eso está afectando la salud con enfermedades catastróficas que se producen por ese tipo de incidencia de los microplásticos en en el ser humano”, afirmó Oscar Oviedo, luego de expresar que esta problemática no le importará a las personas hasta que no les afecte “el bolsillo y la salud”.

“Lamentablemente, como no lo vemos, pensamos que no existe. Y lo mismo pasaba con la capa de ozono hace 60 años, o sea, los los aerosoles que como la capa de ozono está ahí arriba, no la vemos, no existe, sin embargo se tomó acción y se prohibieron”.

Partiendo de este punto, Oviedo planteó que la solución al problema es prohibir este tipo de plásticos, pero que esto se enfrenta con los intereses de los fabricantes de estos envases y productos, por lo que “el poder está en el consumidor”.

“Cuando nosotros llevamos gente a la limpieza de costa y salen de ahí totalmente impactados por el estado de suciedad de las playas, ellos tienen el poder de ir a un supermercado y un lugar de expendio de este tipo de envase y decidir si lo compran o no lo compran”, dijo el ambientalista, explicando que las personas deben ver el efecto y las consecuencias de sus decisiones para poder actuar.

De este modo, la limpieza de playas es una actividad educativa que logra que las personas cambien su forma de pensar acerca de la basura y la contaminación de las playas. Muchos pueden pensar que comprar solamente un sorbete o solamente una botella no hace un gran daño, pero estas compras se multiplican por una gran cantidad de individuos todos los días.

Oviedo manifestó que “las empresas generan ese tipo de plástico, ese tipo de foam, ese tipo de funda, ese tipo de empaque, ese tipo de todo lo que se encuentra en la playa, lo generan porque nosotros lo compramos”.

Según su visión, una alternativa más cara, pero más responsable con el medioambiente, podría ayudar a ser parte de la solución. De igual forma, consideró que los patrones de consumo actuales se deben “a la comodidad del ser humano”, pero que pueden ser cambiados.

“Nadie puede hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo”, dijo el presidente de VidaAzul, utilizando el eslogan de la fundación.