Enfoque
Finalidad motivante
Gustavo Volmar
Los países subdesarrollados que padecen de persistentes desequilibrios fiscales suelen mostrar una característica común a todos ellos. Por lo regular poseen una o varias empresas estatales altamente deficitarias, las cuales drenan sus recursos presupuestarios obligándolos a contraer deudas para poder sustentarlos.
Las deudas, a su vez, agravan su situación, pues sus costos financieros van absorbiendo una porción creciente de los ingresos tributarios. De ahí proviene que las privatizaciones de servicios públicos sean parte habitual de las recomendaciones que los organismos internacionales hacen a naciones que se encuentran en esas circunstancias.
El criterio de esos organismos es que el sector privado es capaz de suplir esos servicios con mayor eficiencia, lo que es reforzado por las tristes experiencias de muchos de los servicios públicos administrados por los gobiernos.
En un caso tras otro, la calidad de estos servicios es baja. Son costosos, inadecuados, inestables, propensos a estimular conductas indebidas y representan pesadas cargas que impiden asignar fondos para alcanzar otros propósitos con mayor retorno socioeconómico. En los informes que preparan, por lo tanto, sus técnicos afirman que si la operación se coloca en manos privadas, sea por venta, arrendamiento, concesión u otro mecanismo, se generan ahorros de recursos públicos cuyo monto es posible calcular, reduciendo la acumulación de deudas y liberando fondos utilizables para inversiones prioritarias.
No obstante, los resultados de las privatizaciones no siempre confirman esas expectativas luminosas y surge la pregunta de por qué ha sido así.
Las motivaciones inciden sobre los resultados. Cuando estamos convencidos de las bondades derivadas de actuar de un cierto modo, ponemos todo nuestro empeño en lograr que esos beneficios se hagan realidad. Pero cuando actuamos impulsados por el propósito de salir de un problema, nos concentramos en buscar la forma de deshacernos de él lo más rápidamente posible sin pensar mucho en lo que sucederá después.
Del examen de procesos de privatización y sus consecuencias en economías emergentes y subdesarrolladas, se deriva que los menos exitosos tienden a ser aquellos en los que ha predominado la meta de eliminar o reducir las cargas presupuestarias, especialmente cuando se trata de servicios esenciales que deben ser necesariamente suplidos. Si bien ése es un propósito válido como motivo para dar inicio al proceso, la premura en alcanzarlo puede provocar que el enfoque se aleje de la visualización de las condiciones que prevalecerán luego de que dicho proceso haya sido completado. En esos casos, es frecuente que los procesos tengan que ser revertidos o modificados, debido a incumplimientos, deficiencias, o costos y tarifas superiores a los estimados originales.

