ESPIRITUAL
La Mujer Ideal
"Mujer virtuosa, ¿Quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas… Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, esa será alabada” (Proverbios 31:10, 29).
Desde que nacemos luchamos por encontrar nuestro lugar en este mundo. Consciente o inconscientemente, las mujeres vivimos en busca de identidad, valor y propósito. Nuestro concepto de la “mujer ideal” se forma de las influencias que nos rodean, nos envolvemos en escalar el estándar impuesto por la sociedad. Sin embargo, la mejor fuente para descubrir cómo podemos ser la mujer ideal se encuentra en la Biblia. Todo lo que necesitamos en la vida incluyendo la fórmula para conocer nuestra identidad, nuestro valor, y nuestro propósito está provisto en las Sagradas Escrituras. Una encuesta hecha a hombres entre las edades de 20 a 30 años concluyó que la mujer ideal es aquella que tiene belleza, dinero y carisma. Desde pequeñas se nos enseña que para tener una buena vida, debemos ser flacas, tener buena educación y mantenernos bellas. La descripción secular de la mujer ideal está basada en que debe ser: independiente, confiable, productiva, hermosa, profesional, inteligente, auto-suficiente. Es triste ver que el valor de muchas mujeres, incluyendo cristianas, sea moldeado por influencias que no consideran la opinión de la Palabra de Dios. ¿En qué está fundamentado tu valor? ¿En tu peso? ¿Tu color? ¿Tu vida social? ¿Tu forma de vestir? ¿Tener una casa linda? ¿Una carrera de éxito? ¿Una jeepeta? ¿Matrimonio? ¿En tus hijos? No hay nada malo con lucir bien, tener habilidades y talentos pero cuando nuestro valor depende de estos factores, viene la frustración. ¿Cuál es el secreto de la mujer virtuosa que dice la Biblia que su estima sobrepasa largamente a las piedras preciosas? Su valor sobrepasa a todas las piedras por lo que ella es a los ojos de Dios y no por sus logros y triunfos humanos. Su valor está establecido en tener una relación personal con el Creador. Ella reconoce que su valor se lo da Dios. ¿Trabajará esto para nosotras hoy? Es necesario tener un encuentro personal con el autor de la vida para poder encontrar propósito y significado. El primer paso para conocer a Dios es poner nuestra fe en Jesucristo, reconociéndolo como el único camino a una relación personal con Dios. Esta mujer posee muchas virtudes y no fue que se levantó una mañana y de repente se convirtió virtuosa. Llegar a ser virtuosa es un proceso. ¿Qué conlleva este proceso? Primero, aunque todas sus cualidades domésticas eran contemporáneas de su tiempo y cultura, la cualidad de temer a Dios fue la clave de sobrepasar a todas las demás. Si queremos ser virtuosas, el temor a Dios debe ser el atributo principal. El temor a Dios no es un miedo espantoso porque Dios me va a castigar, el temor a Dios es: rechazar lo que no le agrada a Dios, desear el favor de Dios, someterse gozosamente a la voluntad de Dios, agradecer los beneficios de Dios, adorar a Dios sinceramente y obedecer sus mandamientos. “El principio de la sabiduría es el temor de Dios” (Proverbios 1:7). Segundo, su contentamiento no depende de las circunstancias, sino que ella aprende a contentarse en medio de todas sus circunstancias. “Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia esta en su lengua” (v.25 y 26). ¿Estamos nosotras contentas de la vida a pesar de las dificultades? Podemos reírnos de lo por venir sabiendo que nuestro futuro está en manos de Dios. Tercero, sabiduría es la cualidad que hace que la mujer virtuosa sea difícil de encontrar. Muchas mujeres poseen conocimiento pero sólo unas pocas poseen sabiduría. Cuando ella habla tiene algo que vale la pena decir. ¿Podemos nosotras decir que la mayoría de nuestras conversaciones “valen la pena”? Hablar con sabiduría implica pensar antes de hablar. Cuarto, la mujer que teme a Dios no vive para sí, sino para los demás. Especialmente para su esposo si es casada. “El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida” (v.11 y 12). Esta mujer tiene carácter y seriedad, por lo tanto su esposo confía en su fidelidad. No hay temor en su esposo cuando ella administra el presupuesto de la familia porque él sabe que ella es su ayuda idónea. Más que el apoyo económico, ella cuenta con el apoyo moral de su marido. La mujer virtuosa es corona de su marido porque ella aumenta su estima (v.23). Por último, sea que esta mujer sea casada o soltera, ella vive para ayudar a los necesitados, “Alarga su mano al pobre, Y extiende sus manos al menesteroso” (v.20). La mujer descrita en este proverbio es de gran estima, es reconocida, fuerte, sabia; pero ella no permite que su estatus se interponga a asociarse con los pobres. Debemos batallar diariamente para que nuestro valor no esté basado en los estándares de este mundo.

