Filosofía
“Meditaciones”, de Marco Aurelio, el filósofo emperador
«Todo está en transformación. Tú mismo estás en continua mutación y, en cierto modo, también en destrucción. Como el universo entero»*. Libro IX, 19.
«Meditaciones», de Marco Aurelio, es como actualmente se conoce a una serie de libros que el emperador romano concibió en diversos momentos de su vida. El autor los escribió a modo de diario o de reflexiones personales, sin intención de que estos fueran más allá del ámbito privado.
Tras su fallecimiento en el siglo II d.C. sus escritos sobrevivieron al paso del tiempo y a las reservas del olvido, con diferentes referencias a lo largo de los siglos y posteriores publicaciones y traducciones.
Los textos se contextualizan dentro de la corriente del estoicismo y contemplan una serie de aspectos sobre el comportamiento ante las diferentes situaciones que se nos presentan: la fragilidad de la vida y el absurdo que resulta cualquier circunstancia humana ante la magnitud del Universo; la aceptación de las circunstancias, independientemente de cuáles sean estas; el comportamiento correcto, y la virtud, como mayor expresión de la vida de la persona. En muchos aspectos, esta filosofía se acerca a filosofías espirituales que, precisamente, abrazan esa aceptación como formas de solventar la vida.
«Adopta un método que te permita observar cómo se transforman unas cosas en otras, céntrate continuamente en este aspecto concreto y ejercítate en él, puesto que nada es capaz de producir tanta grandeza de ánimo»*. Libro X, 11
Podríamos realizar una crítica de la defensa que hace el autor de esta filosofía, puesto que Marco Aurelio, después de todo, llegó a ser emperador de Roma y en ningún momento de su existencia, tuvo que sufrir las penurias que soporta la mayor parte de la sociedad. Su realidad era radicalmente distinta a Epicteto, uno de los grandes representantes de este pensamiento. Esto no quiere decir, por supuesto, que su vida fuera fácil, ni que no tuviera reveses. Como cualquier otro ser humano, por más poder que ostentara en ese momento histórico, por más privilegios que gozara, debió soportar incontables situaciones que no podía controlar. La suya fue una época especialmente conflictiva para el Imperio Romano, con las guerras abiertas en diversas fronteras frente a Partia y frente a los pueblos germánicos, con revueltas y una epidemia conocida como «peste antonina» que arrebató incontables vidas (entre ellas la de Lucio Vero, hermanastro y coemperador). Esta filosofía tal vez le sirvió como guía para poder soportar todo aquello que escapaba a su control.
«Según sean tus ideas más frecuentes, así será tu mentalidad, pues el alma se empapa de ideas»*. Extracto de Libro V, 16.
Resulta curioso que este compendio de libros, en la actualidad, sea tan celebrado precisamente por los conceptos que defiende. De hecho, es una obra que, en muchos aspectos, se utiliza para enaltecer el emprendimiento y el liderazgo, y sus citas suelen acompañar textos de literatura empresarial. Y es cierto que, descontextualizando algunas de estas ideas, es decir, extrayendo algunas citas de su obra, es posible ligarlo a la filosofía del mundo actual, a la empresa y a toda esa vorágine, pero eso no es más que una visión superficial, una caricatura de esta corriente de pensamiento. En cambio, si se divisa como conjunto, la propia mentalidad que se extrae del texto es la aceptación de la vida tal y como es, y sobre la importancia de comportarse según una serie de preceptos que, principalmente, buscan hacer el bien y ayudar a los demás en todo aquello que esté en nuestras manos.
«Las acciones de los dioses están llenas de providencia, y las de la Fortuna no están apartadas de la naturaleza, de la urdimbre y el entramado de las cosas gobernadas por la providencia. Todo fluye de allí, a lo que se añade que todo ocurre por necesidad y conveniencia del entero universo, del cual formas parte»*. Libro II, 3.
En definitiva, es interesante la lectura de las reflexiones de Marco Aurelio para visualizar toda su perspectiva. Después de todo, los seres humanos nacemos de la misma sustancia y nos gestamos del mismo modo. El momento y el lugar, la familia o la sociedad que nos toque, todo, es algo fortuito, completamente determinado por el azar, el universo, los dioses… Encontrar una disciplina que nos ayude a soportar este y otros reveses, que nos hagan llevaderos los vaivenes del destino, no es un tema baladí, es una fuente inagotable para que la vida no nos resulte insufrible. Creo que Marco Aurelio intentaba esto, encauzar todos los designios que azotaron su vida, bajo este paradigma.
* Marco Aurelio, “Meditaciones”. Traducción de Óscar Martínez García. 2025. Penguin Random House Grupo Editorial.

