¿Un nuevo Odebrecht?
En el trayecto de los pueblos, hay eventos que se convierten en símbolos aceleradores de la historia, desatando nudos y rompiendo fuentes. El gobierno de Luis Abinader sabe muy bien que su llegada al poder se debió a la resistencia de un puñado de hombres y mujeres que, desde el propio ascenso al poder del PLD en 1996, se mantuvo denunciando y alimentando una conciencia nacional contra los desmanes de ese partido.
Luego vinieron las luchas del 4% por una educación digna, contra la cementera en los Haitises, por Loma Miranda-Parque Nacional, por justicia fiscal, por las cadenas humanas en la OISOE y, finalmente, el caso Odebrecht catalizó la Marcha Verde y la Plaza de la Bandera. Esa es la secuencia que explica la salida del PLD del poder y de la que el PRM se benefició.
Hoy, el pueblo dominicano, aquejado de mil calamidades, comenzando por la desigualdad social (a la que nadie parece prestarle atención), no quiere oro: quiere agua. De ahí su rechazo mayoritario al proyecto Romero en San Juan de la Maguana. Ojalá el gobierno atienda (y que el PLD y la FP no contaminen) el clamor democrático del pueblo dominicano. La gente está harta de las acciones de esta partidocracia.

