PUNTO DE MIRA

Metástasis Ormuz es nuevo problema

Hace algunas semanas escribí que el presidente Donald Trump estaba entre la espada y la espada en la guerra contra Irán y parece que halló un apeadero en una tregua sin fecha de vencimiento. En este tiempo Norteamérica obtiene un respiro, aunque difícilmente logre el control del Estrecho de Ormuz paso marítimo que amenaza con ser copiado por otros países.

Este espacio, por el que sale la quinta parte del petróleo de consumo mundial, fertilizantes y productos para la industria, además de ser la bomba atómica del gobierno de los ayatolas ya está en proyecto de metástasis por Indonesia en el estrecho de Malaca.

Países con rutas comerciales contemplan cobrar un peaje para permitir el paso de los barcos. Actualmente en Panamá los barcos que llegan sin turno de tránsito deben aguardar par de semanas, pero con el pago de cuatro millones de dólares podrían saltarse el ritmo.

También suena el estrecho de Malaca, el corazón del comercio mundial, que pretende cobrar por cada latido. Tailandia piensa hacer un bypass para el transporte terrestre, también suenan el Canal de la Mancha y Dinamarca, entre otros. Esta metástasis del peaje de Ormuz podría aumentar el costo de circulación de mercancías y es otro quebradero de cabeza para el mundo de los negocios.

Esta ruptura de los derechos de circulación por los mares, que emerge a consecuencia de la guerra de Irán, podría ser el adiós a 80 años de control norteamericano que parece más débil para hacer cumplir las leyes de navegación.

En esto días vimos algo impensable 20 años atrás: Irán sacando el pecho demostró que controla el Ormuz y dejó plantada a la delegación de Trump que lucía desesperada por obtener una tregua.

En este conflicto los iraníes han puesto en escena varias armas de guerra, como son el eficiente uso del dinero, las armas, la tecnología, la moral de la tropa, dominio de la geografía y compactación de fuerzas, así la puesta en marcha de ejércitos proxis que rodean a Israel y creación de su voz en una narrativa nueva por las redes sociales.

Además, mientras desarrolla la guerra asimétrica, Irán usa mecanismos irregulares de negocios para burlar a Norteamérica, como son el empleo de una flota fantasma para transportar combustibles y un sistema financiero diseñado por China, para evadir el uso del dólar en las operaciones petroleras.

Norteamérica debe tornarse más creativa porque en esta guerra han cosechado impopularidad, por la inflación, al tiempo que sus soldados dicen que pasan hambre en los buques, que por miedo están lejos de Irán; que se le agota el inventario de armas; que hay guerra interna en el Pentágono con varios generales dados de baja; que Trump pidió y le negaron los códigos para detonar armas nucleares; que aumenta la deuda interna; que Israel es quien dirige; que el archivo Epstein es arma de chantaje; que el gobierno gasta el dinero de los contribuyentes en una guerra que ganan los petroleros. Hay mal manejo de la información.

Trump luce contradictorio, desquiciado y deja que la narrativa la ganen sus adversarios.

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