Oye País
Guerra urbana
Este artículo que escribí hace 28 meses, el 20 de diciembre de 2023, hoy tiene la misma o más vigencia:
Cada día se acrecienta la animadversión entre conductores que circulan por nuestras calles y avenidas.
Motoristas, choferes de vehículos del transporte público -‘conchos’, voladoras, taxitas-, de carros y yipetas privadas se lanzan a diario a las calles dispuestos a pelearse, unos contra otros, en un escenario de terror y de cuyas confrontaciones cualquiera sale herido, física y/o moralmente, y sus vehículos con daños, muchas veces considerables.
Es una especie de guerra urbana que cuando un conductor se ‘lanza’ al ‘campo de batalla’ sabe cuando comienza, pero no como termina.
Las autoridades, sin ninguna duda, han fracasado en contener esta situación que día a día se agudiza, se complica y que parece que nadie tiene la decisión, o sienten temor, para detener.
Los motoristas cada vez en mayor cantidad, irrespetan los semáforos, las vías contrarias, el entrecruce de vehículos que esperan el cambio de luz en un semáforo. No respetan carriles, semáforos ni los derechos de los demás y siempre están ‘preparados’ para sacar un bate, un cuchillo, una pistola para hacer ‘valer sus derechos’ al irrespeto, al desorden.
Conductores privados tienen a flor de labio una malapalabra para insultar al que lo ‘irrespeta’, sin saber las consecuencias de su osadía, siendo culpables muchas veces de la desobediencia de las leyes de tránsito.
En medio de esta selva hay unos señores -y señoras- vestidos de verde a quienes les importa un bledo lo que ocurre en su entorno y que, por el contrario son parte del caos y desorden en este campo de batalla vial que le llaman ciudad.

