OTEANDO

Mi homenaje a Fausto Rey

Antes de irme, o de que él se vaya -como habrá de suceder tarde o temprano-, quiero rendir un homenaje sincero al artista que en mi adolescencia llenó mi corazón de cantadas ilusiones y provocó verdaderos momentos de ensoñación cuando, en un banco de parque provinciano, o simplemente caminando por las calles, de los radios de las casas, a los jóvenes de entonces nos llegaban estribillos tales como “Lisa ya no eres tú la chiquilina de la mirada azul…”, “Adultos, ya somos adultos, que nadie se ocupe de nuestros asuntos…”, “Aquí estoy Virgen de Guadalupe…”, “Es tu día feliz” “Yolanda, qué lindo nombre, quién lo ha grabado, quien ha pintado tu nombre, quien pintó todo…”, “Mas, si no es por amor, olvídate de mí…”, “Qué me vas a decir” y una miríada de versos hechos canciones interpretadas por la brillante e inigualable voz de nuestro Fausto Rey.

La idea de este homenaje, surgió recientemente cuando, la amable hermana, vecina en mi niñez, Elizabeth Fresolina Ponserrate Domínguez, reprodujo una queja dada en una de las redes sociales de moda, en el sentido de que, a Fausto Rey, en nuestro país, no se le había hecho un homenaje como merece. Inmediatamente me sentí comprometido, comporté el sentimiento de culpa que experimenta quien ha recibido sin devolver, y prometí en un comentario que hice, a la vez al suyo, que próximamente le haría mi propio homenaje a este acreedor moral de todos los dominicanos de buenos sentimientos. Y es que, no se puede contar, para homenajear a Fausto Rey, con las organizaciones faranduleras que se dedican a hacer las premiaciones tradicionales en nuestro país, porque seguramente nuestro Fausto Rey no tenga con qué comprarlas. Como resultado, es preciso que quienes tenemos el

privilegio de ser leídos y escuchados se lo hagamos con el corazón, no por dinero.

Y como sé que mi voz no ablandará los corazones de los mercaderes de méritos, la elevo ante un hombre que ha dado muestra de sensibilidad y entendimiento de los aportes de dominicanos sobresalientes, para que le conceda a nuestro Fausto Rey una condecoración tan valiosa como carente de precio, como son las que en otorga el Gobierno, en el grado que estime lo merezca. Señor presidente Luis Abinader le pido honrarlo en nombre de todos los dominicanos de buena voluntad. Y le anticipo las gracias por escucharme, como sé que lo hará.