¡Trituren esas chatarras!
El Centro de Procesamiento de Inmigrantes de Haina se ha convertido en un gigantesco cementerio de chatarras, debido al cúmulo de vehículos inservibles incautados durante diez años.
Allí se amontonan cientos de motocicletas, muchas aún en condiciones de uso, confiscadas a traficantes de inmigrantes ilegales.
Es imperativo decidir el destino de estos bienes en lugar de abandonarlos como desecho inútil.
Quien visite el lugar encontrará además montañas de camiones, autobuses, automóviles y residuos metálicos que contaminan permanentemente las instalaciones.
Este panorama choca frontalmente con las obras de remodelación y ampliación destinadas a convertir el centro en espacio adecuado para extranjeros indocumentados o dominicanos deportados.
La presencia de estos desechos sólidos bloquea áreas físicas esenciales para la expansión del complejo.
Urge que la Dirección Nacional de Migración retire este material y lo someta a trituración inmediata.
Los metales resultantes pueden comercializarse con empresas recicladoras, tanto locales como internacionales.
Con esos recursos, la propia Dirección de Migración podría financiar la readecuación interna del Centro de Haina.

