Tribuna del Atlántico

Del Teleférico, la gente quiere saber

Una de los clichés, con carácter casi de estigma de mi provincia, que durante años ha permeado la percepción de una parte importante del país y de la clase política, es el de que: “los puertoplateños no se ponen de acuerdo”.

Una expresión que nunca ha sido enteramente cierta, que con frecuencia han usado los gobiernos para justificar la falta de solución a los problemas de la provincia, que tal o cual sector no está de acuerdo con esa propuesta, argumento para no hacer nada.

En los últimos tiempos, al calor del esfuerzo por revitalizar el turismo, que durante años, del 2000 al 2011 estuvo en descenso constante, se ha dado una importante sinergia en torno a los temas principales, alrededor del Clúster Turístico, la Cámara de Comercio y las asociaciones de hoteles, de Playa Dorada, de Sosúa y Cabarete y del Norte, se ha articulado una agenda bastante consensuada sobre las necesidades de la provincia.

Aún así, hay temas que ponen en evidencia la falta de absoluta cohesión en torno a las urgencias provinciales, a veces como resultado de la falta de criterios desde las estructuras gubernamentales y no pocas veces como resultado de la aptitud conciliatoria y poco beligerante de la clase dirigente.

A un viejo amigo le escuché una vez atribuir esto, en una interpretación cercana al marxismo, que sé que el no profesaba, al desarrollo tardía de la burguesía local, que hay burgueses, pero no una burguesía como clase impulsora del desarrollo, a diferencia de Santiago que si ha contado con el desarrollo de una oligarquía y posteriormente de una burguesía, que pese a sus diferencias, se pone de acuerdo para impulsar la búsqueda de soluciones a los problemas.

Hace unos días en un encuentro auspiciado por el Centro de Innovación y Capacitación Profesional, CAPEX, lo decía el empresario, Manuel Estrella, al afirmar que el mayor activo de Santiago es el talento humano y la cultura de colaboración.

El mes pasado la Asociación de Vendedores del Teleférico, taxistas, guías, regidores y líderes comunitarios, “celebraron”, el año del cierre del Teleférico de Puerto Plata. Recientemente ciudadanos ha expresado su preocupación en las redes sociales y llevaron a cabo una parada cívica en el malecón, a iniciativa de Patricia Reyes Marmolejos.

A pesar del enorme impacto de este cierre, sobre todo en el sector turístico, aún los sectores representativos del mismo, no han hecho pronunciamientos públicos, no dudo que hayan manifestado su preocupación a las autoridades, pero al no realizar declaraciones públicas, da la impresión que es una lucha en solitario de los afectados y ciudadanos preocupados.

La decisión de cerrar, tomada en junio del 2024, pareció apresurada, pero se argumentaron razones de seguridad, con la experiencia del 23 de mayo del 2021, de 32 pasajeros varados, por horas, en los funiculares, no hubo muchos cuestionamientos. Los vendedores siempre han dicho que técnicos aseguran que pudo seguir operando, mientras se definía la construcción de uno nuevo.

En suma que con el teleférico, parecemos entrampados en una maraña de difícil solución. No voy a hablar aquí de la Puntilla y el anfiteatro, que acusan grave deterioro, ni de los proyectos paralizados en Cabarete.

La gente quiere saber del Teleférico, ¿qué, cómo y cuándo?