El Estado: ¿Milicia de la Barrick?

Pocos escenarios de la vida nacional representan tan desfachatadamente el contubernio de las clases dominantes (sector privado y público) como el de la asociación entre el Estado dominicano y la Barrick Gold.

Duele ver todos los organismos del Estado (gobierno, poder legislativo y fuerzas armadas) resguardar los intereses de la multinacional minera con un recelo extraordinario, y actuar sin vacilaciones contra los campesinos que allí resisten la destrucción de ecosistemas y el desalojo de comunidades y la expropiación de sus bienes.

Allí el Estado ha puesto todo del lado de los poderosos: un ministro de minas con vínculos primarios con la dirección de la Barrick; un presidente del Senado en conexión directa con los servicios de transporte que usa la Barrick; un ministro de medioambiente mudo y manco con la Barrick; y tropas militares y policiales utilizando las armas de la República en contra de infelices.

Con una primera víctima mortal, el Estado se parece mucho a una milicia mercenaria. Nos preguntamos: ¿No que este era un gobierno que escuchaba a la gente?