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Relaves mineros: ¿Prohibir o gestionar?

Todas las actividades productivas generan algún nivel de impacto ambiental y de residuos. En el caso de la minería dominicana, con respecto a ambos aspectos, existe una opinión negativa y polarizada, que deja a la industria con una imagen basada en medias verdades y en un profundo desconocimiento de cómo se gestionan los desechos mineros a nivel global.

Los relaves (o colas) son un subproducto de la minería, resultante después de la extracción del mineral de valor económico. Es una mezcla de roca molida, agua, minerales residuales y puede contener residuos químicos utilizados durante el proceso. Para su gestión requieren de ser almacenados en una estructura de embalsamiento, diseñada, construida y operada acorde con el tipo de relave (normalmente clasificado según su densidad), material de construcción (empréstito o arenas), método constructivo, perfil de riesgo y características particulares del lugar de emplazamiento. El inventario a nivel mundial, al 2020, ascendía a más de 3,500 presas en operación.

No existe forma de eliminarlos durante el proceso, con lo cual, la ingeniería y gestión responsable de relaves ha evolucionado en un área de práctica multidisciplinaria que aborda las altas exigencias técnicas, ambientales, sociales y regulatorias en un marco de gobernanza.

Las empresas hacen lo que los países permiten. Donde existe un marco legal desactualizado, el cumplimiento con los estándares internacionales es voluntario de parte de la empresa. Con el aumento global de la minería, entendemos que la solución no es prohibir la actividad; es mejorar los estándares que se exigen a las empresas.

En este contexto, proponemos las siguientes acciones, para establecer una estrategia gubernamental integrada de gestión de relaves, en el país.

Establecer una política nacional de gestión de relaves, que dote al Estado de mecanismos para una minería sustentable, garantizando la integridad de los depósitos de relaves, su gestión a futuro y asegurar la responsabilidad de las empresas ante los pasivos ambientales mineros.

Actualizar la ley minera, estableciendo un reglamento para la aprobación de proyectos, diseño, construcción, operación y cierre de depósitos de relaves, alineado con las prácticas líderes de la industria. Sugerimos utilizar como base el Estándar Global de Gestión de Relaves para la Industria Minera (ICMM, 2021), asegurando el cumplimiento obligatorio con las prácticas internacionales, exigiendo la implementación de una gobernanza robusta de relaves y recursos hídricos.

Actualización del plan de fiscalización de relaves, asegurando que se cuenta con suficiente personal competente y con experiencia práctica para desempeñar el rol fiscalizador.

Implementación de un plan de monitoreo ambiental conjunto, de gobierno, minera y comunidad, para verificar que el desempeño ambiental sea acorde con lo esperado, durante el ciclo de vida de la instalación. Es imperativo definir y comunicar las consecuencias de incumplimiento ambiental, durante el proceso de estudio de impacto ambiental, tanto a la empresa como a las comunidades.

Para publicar la información se recomienda una plataforma pública, que incluya reportes frecuentes, mediante un catastro nacional de relaves digital, en el cual las comunidades puedan acceder a datos básicos de los depósitos y resultados del monitoreo conjunto.

Una vez aumente la industria, se recomienda evaluar la implementación de iniciativas de minería 4.0, impulsar acuerdos con universidades, para promover la investigación científica, implementación de nuevas tecnologías y fomentar las iniciativas de economía circular de los desechos mineros.

Esto nos garantizaría una gestión de relaves transparente, responsable, inclusiva y moderna, valores fundamentales de la minería que queremos.

La autora es ingeniera civil.

El contenido de este artículo representa íntegramente la visión personal de la autora.

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