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Tribuna del Atlántico

Aerodom, Puerto Plata y el cristal con que se mira

Es de los versos de Ramón de Campoamor, de donde sale la famosa expresión, “todo es según el color del cristal con que se mire”, y que ha servido siempre para ilustrar cómo una misma realidad, tiene colores diferentes para quienes están al norte y para quienes están al sur de un hecho cualquiera.

Un día después de su rueda de prensa, La Semanal, el Presidente volvió a hablarle al país, para anunciar la renegociación del contrato de concesión de 6 aeropuertos, con la empresa Aerodom, hoy propiedad del grupo francés, Vinci Airports.

Desde el Gobierno se defiende con uña y dientes las ventajas del nuevo contrato, se adelanta la importancia de los 775 millones de dólares de aporte inicial y las obras que se realizarán con esos recursos, las inversiones a la que se compromete la empresa en lo aeropuertos y se llega a decir que el contrato anterior no dejaba nada al Estado, etc., ahí un cristal.

Desde la oposición se afirma que los recursos son para la campaña reeleccionista en marcha, se condena la prisa con que el contrato ha sido aprobado en la Cámara de Diputados, la aprobación previa de la Ley 66-23, hecha a la medida de la renegociación en cuestión, la duración del contrato, etc., ahí otro cristal.

Del contrato, mi primera duda surge de un número, el 37, que sale del hecho de que al negociarse el contrato, 7 años antes de su vencimiento, uno pensaría, que si bien es normal la renegociación de contratos antes de su vencimiento, lo lógico es suponer que al cesar el contrato vigente, el nuevo, tenga una duración similar al que sustituye, es decir 30 años, no 30+7, ahí, es claro que, los negociadores de Aerodom, “comieron con su dama”.

El ministro de la presidencia, Joel Santos, ha dicho al Listín que los fondos entrarán 6 meses después del proceso electoral, para quitar fuerza al argumento de que son recursos para la reelección, todos sabemos, sin embargo, que, la certeza de que en tal fecha se recibirán x recursos, permite una cosa que los economistas llaman, “apalancamiento”. Él, que ha ocupado posiciones de relevancia en la banca, podría tener algún conocimiento al respecto, por lo que sí, podrían ayudar a los aprestos del 24.

Nadie duda a estas alturas que Vinci Airports, cuenta con un aval importante, un know how, se dice en inglés, que en buen dominicano sería algo así como, “saber por donde se le entra el agua al coco”, en materia aeroportuaria. Sin dudas es una empresa que aporta valor a cualquier negociación en esa área, y, ahí un cristal más.

Vuelvo a Campoamor para recordar que alude en su poema a la linterna de Diógenes, la misma a la que deberían apelar los legisladores para auscultar el contrato en cuestión, en atención al interés público, como ha planteado Listín en un editorial hace uno días.

Pero, volviendo a los cristales, como el mío se afinca en el Atlántico, en la Puerto Plata de mis raíces, obligado estoy a preguntar, con voz, tal vez altisonante, ¿Por qué razón o rayos, no se incluye ninguna obra para esta provincia, de esa partida inicial?

No olviden ustedes que en esta Puerto Plata opera uno de los aeropuertos concesionados, razón de sobra para que, algo le tocara.

No diré más, para no, “quillarme”, como dicen los jóvenes, ahora.