folcloreando
Seis años de la pandemia
Desde que inició la pandemia hice conexión por las redes con todos mis seguidores que ansiaban tener palabras de aliento
A propósito de que hoy, hacer seis años, nos encerraron por la pandemia del Covid-19, quiero recordar cómo, al menos yo, viví esos momentos. Todos los días practicaba el folklore porque eso es parte de mi vida. En aquel momento no fue diferente. De mil maneras, celebré mis fechas específicas.
Afortunadamente, en esos momentos hubo que bajar la intensidad, pero con la satisfacción de que antes de, me di el lujo de disfrutar bailando, tocando, comiendo o riendo esos momentos únicos que no se repiten, porque siempre hay novedad. Hoy agradecemos poder escribir sobre esto estando vivos.
A mí manera
No importó que estuviéramos en pandemia, no pasé por alto conmemorar el Día Nacional del Folklore (10 de febrero), el Día Mundial del Folklore (22 de agosto), el Día del Patrimonio Nacional (10 de diciembre) y el Día de la Cocina y Gastronomía Dominicana (segundo domingo de diciembre) que, por cierto, en el 1492 el vocablo “gastronomía” no existía.
Naturalmente, no los festejé con el mismo entusiasmo, alegría y libertad del más reciente para entonces que fue en 2019. En esta fecha fue de algarabía musical y bailable.
Se sirvió comidas, bebidas y postres nunca visto por muchos de mis apoyadores que se dieron cita durante el día. Por eso no puedo ni debo lamentarme, porque todavía muchos recordamos lo sucedido, lo que aprendimos y lo que degustamos.
Modo encierro
Desde que inició la pandemia hice conexión por las redes con todos mis seguidores que ansiaban tener palabras de aliento, escuchar música y mi voz que no los desamparaba pues, aunque estuve muy afectada emocionalmente tenía que irradiar alegría, que es lo que vendo de una forma espontánea.
Fue muy duro colocarse en el lugar de esas personas con sus familiares en la lejanía o cuidando a un enfermo y no poder salir de su entorno y lo único que hicieron fue conectarse conmigo para alivianar esa carga emocional que los acongojaba.
Espacio histórico vivo
Cuánta lección dejó este tiempo, cuánto hemos aprendido de ahí a la fecha, qué bueno es saber que hoy, seis años después, estamos vivos. Eso sí, debemos estar claros en que también, después de toda esa experienca, hemos lidiado con mucha gente toxica, lo importante es siempre “estar moca” “estar culebro” o “estar chivo”.

