Cazuela de Cordero
Almorzando en Santo Domingo: Cazuela de Cordero al tempranillo
En el ensanche Naco funciona Casa Brava, donde en el espacio aislado del bar los seguidores del club de fútbol Real Madrid se dan cita en días de juego.
Cazuela de cordero al tempranillo
Los restaurantes de República Dominicana están cada vez más esmerados en ofrecer un menú que atraiga diversos paladares. El mío tiende normalmente a elegir la cocina de la Madre Patria.
En esta ocasión le toca a Casa Brava, en el ensanche Naco. Me invita mi hijo Ángel. Me agrada el ambiente: a la entrada, un gran espejo con una frase escrita “a mano: ”Soñando en vino”; en un par de muros, pantallas con imágenes de paisajes en movimiento.
Sobre varias mesas, lamparitas cuyas pantallas rematan botellas de vino. Al fondo del local, una linda terraza techada donde el verde de numerosas plantas alegra el entorno.
Al atento camarero le pido “una mesa donde no se note mucho el aire acondicionado”. Nos encuentra el rincón perfecto. Llegada la carta, cuyas tapas son de madera, tengo mis dudas.
De primera intención estaba presta a ordenar Cochinillo prensado en salsa de vino. Aun así, seguí leyendo. Descubrí un recuadro para Las Cazuelas, y en él estaba el Cordero al tempranillo.
Elegí el Cordero. En vista de que ya muy pocas veces tomo vino, por razones de salud, pedí Té de menta. Lo que sí me produjo una enorme sorpresa fue la forma en que presentan el cordero: la cazuela está tapada por una masa de harina. “¡Oh!, ¿y esto?” es mi rápida reacción.
La joven sonriendo comenta que es como el pan, y tras cortarla con destreza, empieza a “bregar” con un hueso. De nuevo asombrada pregunto qué hace. Está sacando el tuétano para mezclar con mantequilla que trae un toque de perejil. A esto se agregan las zanahorias y los petit pois que son integrantes del plato. ¡Excelente!
Papas al romero
En cuanto a Ángel, decide tomar una copa de vino Carmelo. ¡Qué envidia! Era excelente acompañante del Filete a la pimienta que degustó tal como quería: jugoso y justo en el punto tres cuartos cocinado. Con él pidió unas Papas al romero que quise probar.
Filete a la pimienta
Estaban ¡ricas! Golosa, no podía dejar de comer postre. Me decidí por una Tarta vasca de chocolate y café. Con tal sabor nunca la había probado. Me gustó.
Tarta vasca de chocolate y café
Barra
En un espacio cerrado por completo, que no puede verse desde el comedor, funciona la barra. Ya listos para marcharnos llueve tanto que no podemos salir.
Por una casualidad, conocimos la barra. Adosadas a la pared resaltan camisetas con el número 10 del Real Madrid. Por ser ese día de juego, Vicente Soto, que allí se encuentra, y a quien por esa casualidad un amigo de Ángel nos lo presenta, había colocado en el espaldar de algún asiento coberturas con el escudo de dicho equipo.
Es que él y su familia, amén de colaborar unidos en el restaurante están unidos en el fanatismo del Real Madrid.

