Fábulas en alta voz
Eficiencia en el control de ruidos
Un día, casi a las 3:00 de la mañana, todos en el sector estábamos en vela con una fiesta ‘kilométrica’ que había en el área social de uno de los edificios, y pese a la hora, busqué un contacto de un buen amigo que, para nuestra suerte, estaba en línea, lo abordé con el problema y sin chistar, me dio el número 829-520-6560.
Marta Quéliz, editora L2
Así como en otras ocasiones hemos criticado la contaminación sónica que afecta a nuestro país, hay que ser justos y decir que sí, que en muchos lugares sí se están controlando los ruidos.
Hay otros sitios donde se mantienen campante y sonante, tal vez porque los vecinos no se quejan, no persisten en la búsqueda de soluciones o porque evitan tener problemas con algunos ogros que se creen dueños del pedazo.
Eso sí, no es llamando al 9-1-1 que, al menos nosotros, hemos conseguido que acudan a nuestro llamado. Abiertamente puedo decir que, las veces que lo hemos hecho, la respuesta ha sido la más cruel de las burlas: “Le vamos ayudar, ya la patrulla va para allá” y nunca llega.
Ante la desesperación, una solución
Un día, casi a las 3:00 de la mañana, todos en el sector estábamos en vela con una fiesta ‘kilométrica’ que había en el área social de uno de los edificios, y pese a la hora, busqué un contacto de un buen amigo que, para nuestra suerte, estaba en línea, lo abordé con el problema y sin chistar, me dio el número 829-520-6560.
Efectivamente, no bien comuniqué la situación, cuando al ratito ya estaban en el lugar controlando el desorden. Con todo y que se le dificulta hacer el trabajo porque no pueden entrar a la propiedad, hacen acto de presencia y su llamado de atención es efectivo.
Agentes con un gran don de gente
No importa quién te atienda, allí te hacen sentir como si vivieras en una ciudad fabulosa. Te prestan la atención debida, se interesan en tu caso, no se burlan de ti diciéndote una cosa por otra.
A mí, en varias ocasiones me ha tocado el mayor Ogando Valdez, y de verdad, tanto él como los agentes que mandan muestran una sobrada educación, disciplina y don de gente.
A veces ni creo que estoy en mi realidad. A decir verdad, al tema de los ruidos en este país se le ha prestado poca atención aun sabiéndose sobre los daños que causan a la salud y los problemas de violencia que pueden provocar.
A César lo del César…
Es justo reconocer esta labor, sobre todo, tomando en cuenta que, pocas veces los dominicanos recibimos un buen servicio cuando de ruidos se trata.
Cuando he hablado con Ogando Valdez y otros comandantes, con propiedad se refieren a la patrulla del sector, lo que indica que, cada lugar tiene una dispuesta a actuar cuando la bulla perturba la paz.
Hay que darle al César lo que es del César, podrán criticar a Faride por su interés en poner orden al respecto, pero sin duda, en este gobierno, al menos ese problema está siendo enfrentado como si estuviéramos en una ciudad fabulosa donde el servicio a la comunidad está por encima de los partidos, del poder y de los intereses particulares.

