Fábulas en alta voz
Que la noche sea buena
Hoy quiero que la gente se siente libremente en su balcón, en la galería o enfrente de su casa sin miedo a que algo malo le pueda pasar. Que ese compartir en familia sea recordado por los buenos momentos, no por una tragedia.
Marta Quéliz, editora L2
Hoy, 24 de diciembre, día de Nochebuena, no pido que cada quien tenga un plato de comida en su mesa. Por lo regular, la gente siempre encuentra algo que llevar a la boca, sobre todo, en fechas como estas en las que abundan los alimentos.
Lo que sí quiero y le pido al Todopoderoso es que nos dé una noche que sea buena, sin balas perdidas, sin violencia, sin imprudencia… Que se cumpla la frase célebre de Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno, es la paz”.
Más seguridad, menos “bla,bla,bla”
Hoy quiero que la gente se siente libremente en su balcón, en la galería o enfrente de su casa sin miedo a que algo malo le pueda pasar. Que ese compartir en familia sea recordado por los buenos momentos, no por una tragedia.
Que esa noche reine la armonía entre los vecinos sin que una música estruendosa provoque un desatino. Encarecidamente, quiero que las autoridades competentes se concentren más en lo que deben hacer para evitar situaciones difíciles, y en proteger a la población, no en lo que van a decir y publicar luego de las fiestas.
Todos en una ciudad fabulosa
Deseo que esta Nochebuena sea de un regocijo tal que, todos nos sintamos vivir como en una ciudad fabulosa, donde no hay “tiradores” del Viejo Oeste. Donde se respira una paz indescriptible, donde cada quien respeta el entorno del otro, donde nadie se atreve a atentar contra la vida del otro, donde los niños ríen y juegan sin peligro, donde los jóvenes, conforme a su edad, disfrutan de las fiestas sin riesgo alguno, y donde los más adultos se deleiten con la felicidad con que sus hijos viven la Navidad sin perturbarse su mente en que algo grande pueda suceder.
Una realidad
Deseo que en nuestra realidad, esta Nochebuena traiga la paz que necesitamos, la justicia que merecemos, las sonrisas que hemos perdido... Que podamos avanzar hacia una República Dominicana más consciente, más humana, más real y menos ficticia.
Que nadie nos robe el derecho de ser libres y tener acceso a los derechos que nos corresponden. Que sean recompensadas las lágrimas derramadas por tantas familias víctimas de una sociedad desamparada, y que los egos le den espacio a la humildad para todos abrazarnos juntos como país, como familia, como hermanos... Feliz Navidad.

