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La silla vacía: cuidado emocional en tiempos festivos

La imagen de la “silla vacía” simboliza la pérdida, la distancia o incluso las rupturas que nos marcan el corazón

La imagen de la “silla vacía” simboliza la pérdida, la distancia o incluso las rupturas que nos marcan el corazón.

La imagen de la “silla vacía” simboliza la pérdida, la distancia o incluso las rupturas que nos marcan el corazón.Fuente externa

Las fiestas de diciembre, en medio de la vorágine de tiendas, comelonas y música, con su promesa de alegría y reencuentros, a menudo resalta la ausencia de algunos afectos. 

La imagen de la “silla vacía” en la mesa familiar pesa mucho más en estas fechas: simboliza la pérdida, la distancia o incluso las rupturas que nos marcan el corazón. Ese vacío puede encender el llamado “blues de Navidad”, una melancolía que se cuela en el bullicio propio del momento.

La depresión estacional emerge también ante la ausencia de la luz solar, en ciudades más nórdicas, la luz solar del día se acorta y el frío limita el encuentro. Aún en países caribeños, como el nuestro, en que no se perciben los cambios estacionales de forma marcada, a veces se transforma en aislamiento y tristeza profunda, haciendo aún más difícil disfrutar de momentos especiales. Es común sentirse fuera de lugar con el espíritu festivo, y eso no significa debilidad, sino humanidad.

Reconocer el dolor, buscar apoyo y expresarlo con confianza, es un acto de valentía. Hablar con amigos, profesionales, o simplemente permitirse sentir, puede convertir ese espacio vacío en un recordatorio de que también somos dignos de cuidado. La empatía y la solidaridad pueden dar calor en la noche más fría. Conectemos unos con otros. 

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Ana Mirtha Vargas