fábulas en alta voz 

Un país “enfermo” de impotencia

El caso Senasa anda de boca en boca. No es que no haya habido casos escandalosos de corrupción en República Dominicana, es que éste atenta contra los pobres, contra los más indefensos, contra los olvidados, y contra los más sacrificados cuando de utilizar a alguien para lograr ascender al poder, se trata.

Marta Quéliz, editora L2

Marta Quéliz, editora L2

Qué gran tristeza han despertado en la sociedad todas las informaciones suministradas por el ministerio público sobre el caso Senasa. Creo que no hay un dominicano que no esté molesto ante esta práctica tan atroz e inhumana en contra de los más necesitados. 

De manera particular, por ser abanderada del periodismo social, puedo decir que, este hecho me ha tocado en lo más profundo de mi ser. He sido testigo de muchas historias de personas que no tienen con qué comprar ni una aspirina y, que se amparan en el Seguro Nacional de Salud para poder al menos, recibir atención médica. 

Que gente desalmada atente contra lo único que tienen los pobres en asunto de salud, de verdad que ha “enfermado” a la población de impotencia e indignación.

Mucho dolor

El caso Senasa anda de boca en boca. No es que no haya habido casos escandalosos de corrupción en República Dominicana, es que éste atenta contra los pobres, contra los más indefensos, contra los olvidados, y contra los más sacrificados cuando de utilizar a alguien para lograr ascender al poder, se trata.

 Este acto de corrupción ha sacudido a la sociedad dominicana. Hay mucho dolor, mucha tristeza... Tal vez no tengamos las evidencias en las manos, pero cuando se habla de un entramado tan comprometedor como éste, sabemos que muchas vidas se perdieron por la falta de recursos para recibir la única atención a la que pueden acceder. 

No somos quiénes para juzgar, pero sí tenemos sentimientos para ponernos del lado de las tantas víctimas afectadas por la ambición de unos cuantos.

Un atentado a la sociedad

Prefiero creer que los supuestos involucrados en este caso nunca imaginaron que, mientras se iban “haciendo de dinero” iban llevando luto a muchas familias afiliadas al Senasa. Iban burlando la memoria de personas fallecidas a las que usaron para lucrarse. 

Iban desfalcando un país que ya no aguanta más casos de corrupción, que ya no tiene más fuerzas para luchar contra este flagelo que se apodera de la sociedad. Sin duda, éste ha sido un atentado a una población que está harta de engaños, de abusos de poder, de egos…, y sobre todo, de impunidad.

Un viaje fabuloso

Para apaciguar un poco el momento triste por el que todos estamos pasando, me fui a una ciudad fabulosa a ver cómo la justicia enfrenta este tipo de casos. Me sorprendió saber que allí, nunca han tenido un hecho de esta índole, porque en ese lugar fabuloso, hay orden, respeto, amor al prójimo y pulcritud. 

Al poder sólo se va a defender los intereses de la nación, no los particulares. Eso sí, quien se atreva a realizar un desfalco al Estado aunque sea de un peso, sabe que debe afrontar graves consecuencias. Imagínese si es con 15 mil millones de pesos. No quisiera ni saber el castigo.

 Tuve que regresar porque hay que estar vigilante con este caso que ha “enfermado” al pueblo de impotencia. A Dios que reparta suerte.