De generación en generación: Palmeras de amor para agradecer a la tierra
La Hacienda Luz Marina es el resultado de la constancia, disciplina y mucha fe de una familia que, al tiempo que va aportando a la conservación del medio ambiente y el desarrollo del turismo, convierte su trabajo en una fuente de orgullo.
La Hacienda Luz Marina es el resultado de la constancia, disciplina y mucha fe de una familia
No todos los proyectos tienen como único fin, la prosperidad. Hay algunos que nacen con la firme idea de aportar a la sociedad y de poner en el ojo público el sacrificio y la entrega de un trabajo que, por su constancia se ha convertido en legado.
Precisamente, esto es lo que ha sucedido con el surgimiento de la Hacienda Luz Marina, un proyecto que, además de contribuir a la preservación del verde, ha nacido para convertir el trabajo familiar en una fuente de orgullo y desarrollo sostenible.
José Arismendy García es el artífice de crear un mundo mágico entre palmeras para lograr un equilibrio ecológico sembrando vida. “Porque nuestras palmas ayudan a purificar el aire, proteger el suelo y mantener un entorno sostenible. Además, seguimos colaborando con el embellecimiento de nuestro país, apoyando a una de las industrias más importantes, el turismo, al ofrecer paisajes naturales que enaltecen la belleza de República Dominicana”. La cita es de Luz García, hija del propietario y quien lleva la voz cantante para dar a conocer esta propuesta ambiental.
Luz García
Ella refuerza lo expresado cuando dice que, esta hacienda nació del deseo de preservar el legado familiar y mantener viva la conexión con la tierra. “Es un proyecto que combina tradición y propósito, donde cada palma sembrada representa trabajo, esperanza y continuidad. Queríamos crear un espacio productivo, pero también lleno de vida, que reflejara los valores con los que crecimos: el amor por la naturaleza, el esfuerzo y la unión familiar”.
Para justificar este interés, García refiere que el nombre “Luz Marina” rinde homenaje a su abuela, “una mujer que tuvo un profundo amor por la tierra, y sembró esos mismos valores en mi padre. Ella fue ejemplo de entrega, de trabajo constante y de respeto por la naturaleza. Nombrarla en su honor es una forma de mantener viva su esencia y el legado que nos inspira a seguir cultivando con el mismo amor y dedicación”. El comentario muestra el orgullo de la comunicadora por su abuela.
Un sueño cumplido
Este proyecto tiene sus raíces en el sueño de José Arismendy García, quien viene del sector agropecuario y ha liderado por más de 40 años una empresa sólida dentro del ámbito agroquímico. “Desde siempre, él soñó con que su legado trascendiera y se convirtiera en un proyecto generacional, en el que sus hijos también estuvieran involucrados. Aunque en principio, ese sueño no se concretó del todo, hoy toma vida a través de la hacienda, que representa esa continuidad familiar y ese amor compartido por la tierra”. García lo manifiesta dejando por sentado que se trata de una propuesta que une generaciones y que les permite trabajar juntos, como familia, en algo que simboliza sus raíces y su futuro.
Hacienda Luz Marina
La tenacidad como norte
Además de amor y entrega, concretar este espacio, que por mucho es un gran aporte al medio ambiente y al turismo de República Dominicana, ha requerido de tenacidad y mucha paciencia. “Este tipo de proyecto demanda constancia, disciplina y mucha fe para esperar los frutos de la siembra. Cada etapa ha sido una lección de paciencia y compromiso familiar, y ver hoy la hacienda florecer es la mejor recompensa a esa perseverancia compartida”. Lo resalta Luz.
Las palmas, específicamente de la especie Phoenix Silvestri, requieren entre tres y cinco años para alcanzar su punto ideal de desarrollo
Tan involucrados están todos en el nacimiento de este nuevo “bebé”, que ya manejan al dedillo los términos con relación a este producto. “Las palmas, específicamente de la especie Phoenix Silvestri, requieren entre tres y cinco años para alcanzar su punto ideal de desarrollo. En nuestro caso, la finca ya tiene aproximadamente siete años, lo que nos ha permitido contar con palmas robustas, saludables y de gran altura, listas para la comercialización y con una presencia que refleja el tiempo y el cuidado dedicados”. La presentadora y productora de televisión está muy bien informada al respecto.
No pierde tiempo en añadir que, este proyecto es parte de una visión más amplia: la de convertir el trabajo familiar en una fuente de orgullo y desarrollo sostenible. “Cada rincón refleja el amor por nuestras raíces y el deseo de dejar un legado que trascienda generaciones. Luz Marina no es sólo una finca, es un símbolo de agradecimiento a la tierra que nos ha dado tanto”. Concluye Luz.
Jardinería especializada
Esta finca boutique especializada en la producción y comercialización de palmeras decorativas, también nace con la misión de convertirse en la jardinería más especializada del país y en un proveedor de referencia para hoteles, instituciones, arquitectos paisajistas y diseñadores de exteriores, tanto en República Dominicana como en el ámbito internacional.

