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Barcelona, España: entre lo sagrado y tesoros inesperados

En Barcelona, además de visitar la Sagrada Familia se puede subir a la Torre Glories (antes Agbar)

Exterior de la basílica de la Sagrada Familia

Exterior de la basílica de la Sagrada FamiliaManolo Serrano

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Carmel Ureña Ramos
San Juan, Puerto Rico

Barcelona, capital de Cataluña, España, es una ciudad que despierta los sentidos desde el primer momento. Basta con alzar la vista frente a la imponente Sagrada Familia para quedar maravillado por sus torres que parecen tocar el cielo, una obra maestra en constante evolución creada por la genialidad arquitectónica de Gaudí. 

Se necesita un día entero para apreciar cada detalle de esta basílica. Caminar por los barrios de Barcelona también es descubrir un festín de tapas acompañadas por copas de vino. Entre la arquitectura gótica y las calles que vibran de vida, Barcelona no solo se recorre; se saborea y se experimenta con energía.

Mi compañero y yo partimos desde nuestro hostal en la calle Girona hacia la Sagrada Familia. Era nuestra primera visita a la famosa basílica y estábamos llenos de intriga y curiosidad. Antes de la caminata de 20 minutos, comimos en la terraza de un sencillo restaurante halal.

Museo de la Sagrada Familia

Museo de la Sagrada FamiliaManolo Serrano

Poco después una sensación de asombro nos invadió al mirar las altas agujas y la formidable estructura de la Sagrada Familia. La solemnidad de las esculturas religiosas en contraste con los detalles del estilo gótico y art nouveau crean una imagen singular. Una vez dentro fuimos recibidos por los altos techos abovedados, los relucientes vitrales y las numerosas columnas que discretamente simulan árboles y ramas.

 La geometría y el simbolismo se aprecian en todo el diseño, bañados por el colorido reflejo de la luz de los vitrales, una delicada combinación que resume la creatividad de Gaudí. Nos sentamos en los bancos de oración para contemplarlo todo y admiramos la escultura hecha en bronce de Cristo crucificado que está suspendido sobre el altar mayor.

Escultura en bronce de Cristo crucificado

Escultura en bronce de Cristo crucificadoManolo Serrano

En el exterior nos fascinaron las intrincadas esculturas. Observamos cómo cada surco, escultura y grabado representa diversos pasajes bíblicos. A lo largo de esta maravilla arquitectónica, cada elemento por pequeño que sea tiene significado: desde las torres hasta las formas de las piezas. 

Se puede visitar una de las torres (la fachada Pasión o la Natividad), al comprar una taquilla adicional. Concluimos nuestra visita pasando por el museo, que relata la historia de la construcción de la iglesia.

Con hambre, pero aun con ansias de explorar libremente las calles de Barcelona, hicimos una pausa para comer en la Taberna Típica. Disfrutamos de unas tapas acompañadas por una botella de vino en medio del ambiente bullicioso y con vista a la Sagrada Familia.

 Continuamos nuestro paseo prestando especial atención al español y al catalán, dos idiomas que se mezclaban melódicamente en las calles. Recargados, aprovechamos la tarde sin planes definidos. Anduvimos sin rumbo hasta encontrarnos de frente con la monumental Torre Glories, (antes Agbar)

Torre Glories (antes Agbar) al lado del Mercat

Torre Glories (antes Agbar) al lado del MercatManolo Serrano

Este edificio de cristal y acero de 144 metros de altura es un homenaje a Gaudí diseñado por el arquitecto Jean Nouvel. Con una taquilla de 22 euros se puede acceder a la torre con un mirador cuya vista es 360 de la ciudad y visitar al Hipermirador Barcelona en el sótano. Mediante obras de arte y datos en tiempo real exploras Barcelona.

Al cruzar la calle llegamos al Mercat del Encants, uno de los mercados de antigüedades más antiguos e importantes de Barcelona. Nos perdimos en el laberinto de reliquias, rodeados por objetos con pasado, curiosidades y tesoros inesperados, todo bajo una estructura moderna que refleja el espíritu innovador de la ciudad. 

En cada superficie había de todo a la venta: cámaras, joyería, libros, ropa y más. Abriéndonos paso entre las mesas, encontré un antiguo espejo compacto con gemas que compré por 10 euros ¡Fantástica oferta para un tesoro! 

Era el final de nuestro último día en Barcelona y ya extrañábamos a esta apasionante ciudad. En tan poco tiempo, el carácter de Barcelona nos cautivó, aunque el tiempo solo nos dio para experimentar una fracción. ¡Adéu, tornarem!

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