COSAS DE DUENDES
Aunque me duela
Me encantan las carreteras bordeadas por árboles. Nada me parece más romántico y acogedor para un viaje que contemplar esas ramas cargadas de verde que se inclinan sobre nuestras cabezas. Pero en estos días, un incidente ha eclipsado el hechizo que producen en mí las carreteras bañadas de verdor. El culpable es mi antiguo profesor Rafael Peralta Romero, quien comentaba en su página de Facebook que la rama de un árbol se desprendió y golpeó el vehículo en que viajaba. Él se refiere a lo ocurrido con mucho humor, aunque el auto resultó con el cristal destruido. Pero como, en términos de daños personales, lo más grave fueron unos pequeños cortes que sufrió el profesor por las astillas de cristal, el asunto ahora es solo parte de su anecdotario.
Aunque, como Peralta Romero me comentaba luego, cualquier factor en contra: la velocidad, la presencia de otro vehículo, de una motocicleta o un peatón, pudo convertir aquel momento en una tragedia, por lo inesperado de lo ocurrido. Cuenta que el viento soplaba sin mucho ímpetu cuando la rama se desprendió y les cayó encima. Él iba con un amigo.
Y es, que ahora lo miro sin suspirar, una rama enorme que cruza casi de lado a lado la carretera, puede no ser tan resistente como parece. De hecho, muchos árboles resultan quebradizos y se rompen ante la menor presión del viento. En esta temporada de tormentas, vaguadas y huracanes, algunas especies representan una amenaza para los que transitamos por carreteras y avenidas.
Después de lo que le ocurrió al profesor, he observado cómo en la ciudad también tenemos árboles inclinados sobre el asfalto, que ahora me lucen temibles. En la avenida Núñez de Cáceres, por ejemplo, observé uno precioso, me dolería quitarle aunque fuese una hoja, pero tratándose de una vía tan transitada, dejarlo como está es un verdadero riesgo.
Otra cosa es que algunas especies son resistentes, como la caoba, y rara vez pierden una rama por muy fuerte que sea la brisa. Pero otras se rompen como si fueran de papel pese a su apariencia robusta. Entiendo que esto hay que tomarlo en cuenta cuando se vaya a sembrar en las carreteras y avenidas para hermosear el entorno. Además, esos árboles, por muy lindos que sean, hay que podarlos. Prefiero transitar por vías menos bonitas pero más seguras para todos, aunque me duela.

