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Luces para aprender

ASÍ SE LLAMA EL EXITOSO PROYECTO IBEROAMERICANO DE LA OEI QUE LLEVA ELECTRICIDAD Y CONECTIVIDAD A ESCUELAS AISLADAS DE LAS PROVINCIAS EL SEIBO Y MONTE PLATA

Luces para Aprender brinda a estudiantes de escuelas aisladas de El Seibo y Monte Plata un motivo para levantarse en las mañanas y asistir con entusiasmo a la escuela.

Luces para Aprender brinda a estudiantes de escuelas aisladas de El Seibo y Monte Plata un motivo para levantarse en las mañanas y asistir con entusiasmo a la escuela.

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Yaniris LópezSabana Grande de Boyá, Monte Plata

¿Cuántos cambios sociales y sueños personales se forjan en una escuela a partir de la instalación de un panel solar en el techo y el uso de un computador, un proyector y una pantalla en el aula? La respuesta dependerá de la ubicación del centro educativo. Para los alumnos urbanos, puede que estas cuatro herramientas no representen nada especial. Para los chicos que ven encenderse por primera vez un bombillo en su alejada comunidad, que también por primera vez pueden tocar la pantalla y las teclas de un ordenador, o ver un video, son una ventana al mundo y al conocimiento, un motivo para levantarse en las mañanas y asistir con entusiasmo a la escuela. Estudiantes y maestros de 24 escuelas de Monte Plata y El Seibo han vivido la experiencia gracias a Luces para Aprender, un proyecto iberoamericano que implementa la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) en el Este del país. “Es un proyecto muy hermoso que surge en el marco del programa Metas educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los bicentenarios. Procura elevar la calidad de la educación llevando electricidad y conectividad a comunidades y escuelas que no tienen acceso a estos servicios con la finalidad de romper la brecha entre el campo y la ciudad”, explica Rita Montes de Oca, coordinadora de Luces para Aprender en República Dominicana. El proyecto se ejecuta desde 2012 con la colaboración del Ministerio de Educación (Minerd), la Unidad de Electrificación Rural y Suburbana (UERS) y el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep). Se desarrolla en cinco componentes que incluyen llevar electricidad a las escuelas y dotarlas de conectividad y equipos técnicos; capacitar a los directores y maestros en tecnologías de la información, capacitar a jóvenes de la comunidad en temas de energía alternativa y procurar la sostenibilidad del proyecto en el tiempo. La energía llega a las escuelas a través de un sistema fotovoltaico compuesto por paneles solares, baterías e inversores. Una vez el centro cuenta con electricidad, el programa le facilita la conexión a internet (banda ancha) y le equipa con un computador o laptop, un proyector, una pantalla y abanicos. “Procuramos –dice Rita- que los niños y niñas de esas escuelas que quedan en lugares tan aislados tengan las mismas oportunidades que los niños y niñas de escuelas del centro”.

¡Conectados! Uno de los compromisos del Ministerio de Educación (Minerd) es dotar de tecnología las escuelas dominicanas, un sueño que, por falta de electricidad, no había llegado a los centros educativos que hoy forman parte de Luces para Aprender. “Internet es un derecho y los niños y niñas de las escuelas, los maestros y las comunidades deben tener acceso a él. Con este propósito, la OEI ha capacitado a los maestros y maestras para la aplicación en el aula de las tecnologías de la información y la comunicación en los procesos de enseñanza aprendizaje”, comenta Rita. Con el proyecto piloto se han beneficiado alrededor de 1,500 alumnos y más de 50 profesores de 24 escuelas de las provincias Monte Plata y El Seibo. Se trata de escuelas pequeñas de dos o tres aulas que funcionan bajo la modalidad multigrado. Se les dota de un equipo por escuela, aunque, por tener cinco aulas, en la escuela de Pilancón (Los Haitises) fueron colocados dos. Algunas de las casas más cercanas a la escuela también fueron electrificadas, un gesto que ha representado un cambio en la cotidianidad de las familias que, de esta forma, se suman a la vigilancia de la infraestructura y los recursos educativos. “Son comunidades pequeñas y lo mejor es que los padres se integran a la familia educativa a través de la participación comunitaria. La comunidad, reunida, puede ver una película educativa, un documental, un reportaje... Cuando responsabilizas a las comunidades, sus habitantes tienen mejor cuidado, porque se dan cuenta de que eso es de ellos”, dice Simeón Antonio Martínez, subdirector del distrito educativo 17-04 de Sabana Grande de Boyá. El Minerd, apunta Martínez, nombra serenos en los centros y da seguimiento al proyecto en cada una de las comunidades. Lo interesante, agrega, es cómo los estudiantes de estos centros pueden conectarse con el mundo a través de la tecnología y obtener un aprendizaje más amplio del que les ofrece el entorno.

Impacto

Lo que significa la llegada de la tecnología a estos modestos centros educativos lo resume en un escueto y sencillo testimonio Elismery Aquino, estudiante de sexto grado de la escuela Lorenzo Jiménez Santana, en la comunidad de Los Malucos.

“Las clases eran más aburridas sin el monitor. Ahora hasta nos portamos mejor. Me encanta ver videos y muñequitos, pero lo que más me gusta son las historias del planeta Tierra y del cuerpo humano”, dijo a LISTÍN DIARIO la pequeña de 11 años. De despertar en los estudiantes este interés por la geografía, las ciencias y los temas sociales se encarga Haidy Vizcaíno, profesora del aula donde reciben clases alumnos de cuarto, quinto y sexto de primaria. “Aprovecho lo mucho que les gusta ahora la tecnología para motivarlos a trabajar en áreas que no les gustaban tanto. Antes consideraban tedioso trabajar la caligrafía, ahora les encanta copiar si lo hacen de la pantalla, por ejemplo”. En Los Malucos, al norte de la provincia, viven alrededor de 30 familias y en la escuelita se educan 38 niños. Muchos llegan desde Cabeza de Toro, otra comunidad cercana. Haidy es maestra de idiomas, así que aprovecha las clases y el acceso a Internet para enseñarles inglés y francés y también informática. Además, para explicar a los alumnos los cambios tecnológicos que están viviendo y contribuir al mantenimiento de los equipos de la escuela, Haidy también tomó el curso ‘Instalación y uso de sistema fotovoltaico’ con el Infotep. Este curso es parte de la capacitación que Luces para Aprender ofrece a los jóvenes de las comunidades beneficiarias. Su objetivo, amén de que colaboren con el mantenimiento de los equipos, es que estos accedan a nuevas y mejores opciones de trabajo. Tomaron esa oportunidad Natanael Ramírez y Samuel Antigua, dos jóvenes de Sabana Grande de Boyá. Durante 10 sábados tomaron clases en Santo Domingo junto a otros 14 jóvenes. Cuando llegó el día de poner en práctica lo aprendido, en la escuelita Alfonso de los Santos de Los Pomos, se hizo un convite en la comunidad: los chicos electrificaron con éxito y en tiempo récord la escuela y había que celebrarlo. “El curso nos dio la oportunidad de servir. Las familias de esas comunidades se alumbran con velas y mechones que dañan el medio ambiente. Para nosotros fue una gran experiencia y esperamos seguir capacitándonos y trabajar en esto”, expresa Natanael.

Reconocimiento Este año, Luces para Aprender fue seleccionado como uno de los proyectos finalistas de los Premios WISE 2015 (Cumbre Mundial de Innovación en Educación), que promueve la Fundación Qatar. Estos premios, señala la OEI, “reconocen y promueven las iniciativas de emprendedores sociales que ofrecen soluciones innovadoras a los grandes desafíos de la educación global”.

¿Desea colaborar? Catalina Andújar Scheker, directora de la oficina de la OEI en República Dominicana, respondió sobre este tema dos preguntas a LISTÍN DIARIO. Muchas empresas e instituciones públicas y privadas funcionan en los alrededores de las comunidades o en los municipios donde hay proyectos de Luces para Aprender, ¿aceptaría la OEI el apoyo de estas? Sí, claro. En la OEI no solamente la aceptaríamos, sino que nos alegraríamos de este apoyo. De hecho, el proyecto de Luces para Aprender lo que plantea es que las personas e instituciones se sumen. Se unan a la iniciativa. Que la iniciativa no sea solamente de la OEI, sino que pueda conseguir la mayor integración, colaboración posible. Si alguna empresa de las comunidades del país vinculadas al tema eléctrico se encuentra interesada, estamos muy abiertos a cualquier apoyo. Igualmente empresas de conectividad, etc. La OEI tiene unos fondos destinados a esto, pero son unos fondos para una fase inicial. Entonces siempre se fortalecerá más mientras más apoyo tenga. No solamente estaríamos de acuerdo o aceptaríamos un apoyo, sino que esto nos llenaría de satisfacción, exhortamos a la gente que se sume a la iniciativa.

¿Qué otro tipo de ayuda podrían ofrecer los interesados en el proyecto? En varios países el proyecto se ha hecho con otras entidades, con empresas y también con entidades públicas, y las ayudas han ido encaminadas a dotar de paneles solares... OEI dota de paneles solares, pero si de repente hay otras escuelas que ya no están en el proyecto y no tienen electricidad, OEI dice ‘vamos a hacer el esfuerzo conjunto’ y nosotros dotamos de algunos paneles, baterías, alguna conectividad o equipo informático. En muchos países se ha hecho de manera colaborativa, tenemos varios ejemplos de empresas eléctricas o de telecomunicaciones que se han aliado a OEI apoyando en el marco de la iniciativa.

Rita Montes de Oca, coordinadora del proyecto Luces para aprender en República Dominicana, comenta que Internet es un derecho y los niños y niñas de las escuelas, los maestros y las comunidades deben tener acceso a él.

Simeón Martínez, subdirector del distrito educativo 17-04: En el Minerd le damos seguimiento a los proyectos en las comunidades.

Haidy Vizcaíno, maestra en Los Malucos, tomó el curso Instalación y uso de sistema fotovoltaico para ayudar con el mantenimiento del equipo de su escuela. Recuerdo que teníamos que levantarnos a las 5:00 de la mañana para estar en Santo Domingo a las 8:00, dice.

En marzo pasado, 16 jóvenes provenientes de comunidades de los municipios de Monte Plata, Sabana Grande de Boyá, Bayaguana y Yamasá recibieron del Infotep la certificación del curso Instalación y uso de sistema fotovoltaico.

Los jóvenes graduados del Infotep colaboraron con la electrificación de la escuela de la comunidad Los Pomos, en Sabana Grande de Boyá.

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