VERTEBROPLASTÍA PERCUTÁNEA

Una solución para pacientes de osteoporosis

SANTO DOMINGO.- La osteoporosis es el deterioro progresivo de la consistencia ósea causado por la pérdida de calcio. La padecen sobre todo los ancianos y las mujeres, de las cuales alrededor de un 80 por ciento no podrá escapar a sus consecuencias en el ocaso de su vida. Datos revelan que de ese 80 por ciento, más del 50 sufrirá fracturas vertebrales. Cuando esas fracturas se producen en las vértebras debilitadas por osteoporosis en la mayoría de los casos la rotura es inestable y no llega a consolidar, produciendo mucho dolor y provocando incluso deformidad e incapacidad al paciente. La solución quirúrgica para esos casos de fractura de cuerpo vertebral se reducía hace unos años a la cirugía de fijación con tornillos, procedimiento que no resultaba ser una alternativa para las personas con osteoporosis. Los pacientes con huesos débiles debían permanecer en cama, tomar constantemente analgésicos fuertes para el dolor, o utilizar un corsé para su columna. Esas alternativas, sin embargo, resultaban ser un arma de doble filo según explica el neurólogo especialista en columna vertebral Benjamín Rivera, quien refiere que los pacientes que permanecían en cama por el dolor de una fractura vertebral tendían a sufrir complicaciones como tromboembolismo, sepsis, infecciones y otros problemas. El procedimientoLa solución efectiva para las fracturas y sus consecuencias en pacientes de osteoporosis llegó con la vertebroplastía percutánea, un procedimiento ambulatorio con una duración de apenas quince minutos, mediante el cual es posible restablecer las vértebras fracturadas rellenándolas con un cemento especial biocompatible. Cuando una fractura compresiva se produce es porque la vértebra, que es una especie de cajita con una envoltura fuerte llamada hueso cortical, pierde parte del hueso esponjoso que contiene en su interior. Esa pérdida de consistencia la provoca la osteoporosis, cualquier caída o incluso una pisada demasiado fuerte. Al colapsar la vértebra, esta cae produciendo el dolor. El cemento biocompatible, colocado en forma líquida con una aguja a través de la piel y el hueso, rellena esa cajita que se aplastó. Al endurecerse, este restablece la consistencia de la vértebra eliminando el dolor y realineando la columna. La vertebroplastía percutánea ayuda a tratar el cáncer vertebralLa vertebroplastía percutánea es un procedimiento que por su sencillez y efectividad ha venido a revolucionar el tratamiento de fracturas cuando estas son producidas por debilitamiento óseo, es decir, por osteoporosis. En la cirugía, el cemento se coloca dentro de la vértebra en unos quince minutos, y dos horas después el paciente se va a su casa caminando y casi siempre sin dolor. Además de ayudar a restaurar el hueso esponjoso fracturado por causa de la osteoporosis, Benjamín Rivera, especialista en el procedimiento, refiere las bondades del mismo en el tratamiento de las fracturas y el dolor que produce el cáncer de hueso vertebral cuando llega a adquirir ciertas características. Esto se debe al cemento biocompatible que se inyecta líquido, antes de endurecerse “se calienta entre sesenta y cien grados dentro de la vértebra, esto quema las raicillas nerviosas que producen dolor y, en el caso del cáncer, quema células tumorales o cancerosas en esa vértebra”, expresa Rivera. Durante ese proceso el paciente no siente dolor porque el cemento está aislado dentro de la cavidad del cuerpo vertebral. Detalles“Todo el proceso de la vertebroplastía se realiza bajo visión fluoroscópica, en una sala de Angiografía, para poder visualizar la vértebra fracturada”, indica el neurólogo. Una vez se localiza la vértebra y el punto de inserción que es una parte llamada pedículo, con ayuda de un martillo pequeño se ayuda a que la aguja llegue al centro de la vértebra. Una vez allí, hay que localizar entonces el espacio que se ha de rellenar, que se encuentra en el tercio anterior de la vértebra fracturada. Luego se procede a depositar el cemento hasta llenarla por completo. Como el cemento contiene una sustancia radio-opaca llamada sulfato de bario, todo lo que se hace es visible por rayos equis. No hay modo de equivocarse. Una vez el médico visualiza que el cemento se está acercando al borde posterior de la vértebra, es momento de detener la cirugía. Luego, el paciente deberá pasar unas dos horas en la sala de recuperación, y una vez cumplido ese tiempo podrá marcharse caminando. En más del 90 de los casos “se recuperan del todo en las siguientes cuarenta y ocho horas”, asegura el galeno. Antes de entrar a cirugía al paciente se le hace una evaluación cardiovascular, pues como por lo regular acuden personas ancianas “hay que hacerles su prontuario de evaluación prequirúrgica, sobre todo los niveles de tiempo de coagulación porque si están alterados hay que esperar a que se normalicen, para evitar riesgo de hematomas”, dice Rivera. Durante todo el procedimiento el cirujano cuenta con la presencia de un anestesiólogo, quien administra al paciente con anestesia local, a excepción de que se trate de un paciente en condiciones débiles, que sea por ejemplo alguien muy anciano y con serios problemas de salud. En esos casos es posible usar anestesia general a través de un tubo endotraqueal que permite sedar de forma rápida, para un procedimiento de 15 minutos. Se recurre a anestesia general usualmente en pacientes de más de 80 años. Rivera explica que aunque los pacientes de osteoporosis suelen ser los que demandan la técnica, esta tiene probada efectividad en fracturas traumáticas de hueso sano, siempre y cuando la parte posterior de la vértebra está intacta para poder rellenarla. Fracturas múltiplesPor lo sencillo y ambulatorio de esta operación, es posible rellenar todas las vértebras de la columna hasta la cuarta o la quinta vértebra dorsal; sin embargo, en una misma sesión tan sólo es posible trabajar de dos a tres vértebras que estén fracturadas porque el cemento tiene una sustancia que causa hipotensión, poco recomendable en paciente de edad avanzada. Tan sólo se trabaja hasta la cuarta o quinta vértebra dorsal porque de allí en adelante “los pedículos son muy pequeños, y el tamaño de la aguja es muy grande”, indica Rivera. Las agujas vienen en dos tamaños, una número trece, que es pequeña, y se usa en las vértebras dorsales, y otra número once, algo más gruesa, usada en las vértebras lumbares. RiesgosUna de las complicaciones más comunes que puede desprenderse de la vertebroplastía percutánea es que el cemento se vaya a un sitio indeseable, “por ejemplo al canal neural, donde están los elementos nerviosos, donde está la médula espinal”, dice el médico. Si esto ocurre puede producirse compresión de nervios o compresión medular. El control a través del fluoroscopio evita esta complicación, pues el cemento no llegará a zonas indebidas si hay visión continua de rayos equis. Otra dificultad que podría derivar de la cirugía son los embolismos que podría causar el cemento. Hay probabilidades de que se vayan partículas de este al torrente sanguíneo a través de las venas de drenaje de las vértebras. Esto se produce cuando se inyecta el cemento muy líquido, para evitarlo sólo hay que esperar a que esté un poco espeso. En personas tratadas con vertebroplastía percutánea “apenas se ha descrito un tres por ciento de complicaciones, y de ellas la tasa de mortalidad de uno en mil, regularmente pacientes muy complicados, los demás suelen salir bien”, indica. Rivera advierte que cuando se restablece una vértebra fracturada a una persona con osteoporosis aumenta el riesgo de que las vértebras vecinas se fracturen. Si esto pasa se recirre de nuevo al procedimiento. Los comienzosLa vertebroplastía inició en 1984 en Francia, usándose en cirugías abiertas para tratar malformaciones vasculares. Luego se utilizó vía percutánea, sin abrir, con una inyección a través de la piel y con la guía del fluoroscopio. A partir de entonces se comenzó a utilizar en fracturas compresivas por osteoporosis y luego se probó en el cáncer, donde los pacientes tuvieron buenos resultados. Es apenas en el año 2000 cuando llega a Estados Unidos, donde la tecnología es perfeccionada. En el país, el neurólogo Benjamín Rivera lleva dos años realizando el procedimiento con una casuística de más de 200 pacientes. Por sus logros, ha sido invitado a presentar sus experiencias en un congreso en Santa Marta, Colombia, en noviembre próximo. El médico consulta en el Centro Médico UCE y puede contactarse: en el 809-412-0855.

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