Decoración
El entusiasmo por la Navidad
Atractivo. La vivienda de madera y zinc está ubicada en la calle Moca número 175 del sector Villas Agrícolas, llama la atención por su vegetación y en diciembre por la vistosa decoración.
La casa número 175 de la calle Moca siempre ha llamado la atención en ese sector, ahora en Navidad mucho más, por la decoración alusiva a la temporada que deslumbra a vecinos y personas que se desplazan por el lugar.
Es la única de madera y zinc en los alrededores y siempre ha impresionado a transeúntes por el área verde en su entorno, a lo que ahora se añaden las luces y adornos que otorgan un ambiente alegre a ese remanso de paz.
En la vivienda residen la señora Lidia Herrera, de 87 años; su hija Olga Báez Herrera, de 65, y las nietas Michel, de 17 años, y Ashley, de 20. La familia ocupa el inmueble desde el año 1954.
“La finquita”, como llaman al lugar por la variedad de plantas y la hermosa jardinería que cultivan sus propietarios, fue decorada por sus propietarios con la ayuda de algunos vecinos en apenas tres días.
Un muñeco que “interpreta” canciones navideñas da la bienvenida a quienes entran a la casa, donde también otras figuras inflables y las luces multicolores ofrecen la impresión de haber llegado a un “parque de las luces”, en el corazón de ese barrio del sector Villas Agrícolas, sacudido el pasado 5 de diciembre por una explosión que provocó pánico entre sus residentes.
Báez cuenta que la costumbre de decorar la asumieron de su padre Ernesto Báez, fallecido hace 16 años, quien era la persona que primero sacaba el arbolito de Navidad desde que entraba diciembre. Precisó que su cuñada, María Báez, trajo la mayoría de las figuras desde el exterior.
Cada año fueron añadiendo más recursos a la decoración en la casa, que hoy se ha convertido en un atractivo turístico, porque los transeúntes se paran en el lugar a hacerse fotos y a observar la singular ambientación. “Solo el año pasado no decoramos porque estábamos de luto”, dijo Báez Herrera, quien aseguró que lo han convertido en una costumbre para preservar una hermosa tradición en el país.
La casa ha soportado los embates de varios ciclones poderosos, como David y Georges, que sólo tumbaron algunos árboles y desprendieron algunas planchas de zinc. Allí tienen sembradas matas de sábila, guanábana, plátanos, mango, guineo y uno de nim del que solo queda el tronco.
Báez indicó que el único inconveniente es la queja de su madre Lidia, madre de cuatro hijos y oriunda de La Romana, por lo elevada que llega la factura de electricidad en el mes de diciembre. “El año pasado pagamos casi 7,000 pesos”, añadió sobre el costo que generan las luces multicolores.
Sin embargo, declaró que la pagan con satisfacción porque el hogar se ha convertido ahora en punto de encuentro de la familia y de los vecinos del entorno.
Refirió que desde hoy comienzan a llegar parientes y amigos, incluso del exterior, para reunirse allí y compartir la Navidad y el fin de año.

