EN CARTELERA
“Hotel sin salida” La semana absurda
SANTO DOMINGO.- La historia de este film es de pura rutina: los dos esposos desavenidos, distanciados por el trauma de la muerte de su amada hijita, que van de vuelta luego de asistir de la fiesta de aniversario de los padres de ella, cientos de kilómetros que evidentemente no pudieron hacer en tren o en autobús o en avión, para pasarse todo ese recorrido lanzándose puyas y sarcasmos, en especial cuando él, para agravar las cosas, se sale de la autopista porque hubo un choque y había un tapón, toma un desvío y no sabe, ni con un mapa de la región en las manos, dónde diablos está, para que entonces, siguen las causalidades, casi se maten los dos al derrapar el carro para esquivar a un mapache, el motor suena como loco, lleguen a una estación de gasolina donde el mecánico, ya en la noche, dice les va a arreglar el desperfecto y lo que hace es dañarlo más para que ellos tengan que regresar a la posada adyacente a la estación, cosa que, por pura lógica, debió ser lo que hicieran desde el primer m o m e n t o porque de noche, perdidos, con un carro fallando…Y entonces…comienza la función: en el motel, escuchen bien, todas las habitaciones cuentan con cámaras que apuntan a diferentes ángulos, y el encargado, Mason, y sus dos cómplices tienen toda una habitación con el sistema de pantallas y grabaciones más sofisticado que puedan imaginar, todo para darse el gustazo de filmar y grabar sus fechorías.O sea, tener todo ese sistema más túneles y demás, algo que debió costar una fortuna, para hacer de las suyas en el motel que apenas estando extraviados llegaba la gente porque estaba en una carretera secundaria, con cámaras tan maravillosas que, con las luces apagadas, presentaban claras imágenes de las víctimas, y con aparatos de VHS tan formidables que seguían funcionando como si nada luego de habérsele cortado la energía eléctrica media docena de veces. Por lo menos el que teníamos hace unos años, luego de un apagón, había que volverlo a encender, pero, claro, estamos hablando de Hollywood, no de un humilde aparatito comprado en Santo Domingo.Ahora bien, aunque de nuevo tenemos que echarles la culpa a los guionistas , en el presente caso a Mark L. Smith, por lo menos tenemos que reconocer que el trabajo del húngaro Nimrod Antal es eficiente porque, por más que por el camino íbamos quejándonos por dentro de los gazapos, lo cierto es que, muy a pesar de la muleta y los resuellos del señor que se nos sentó delante, la historia fue llevada por este señor con dinamismo, haciendo que sintiéramos la presión por los tremendos peligros que corrían sus personajes centrales, Amy Fox y su luego bien amado esposo David, interpretados con elocuencia acompasada por Kate Beckinsale y Luke Wilson, ayudados por el escuálido Mason, Frank Whaley en la realidad.Y, además, tiene otra ventaja sobre “Ocean’s”: apenas dura unos 80 minutos, con lo cual cuando el espectador empieza a hartarse de las tonterías…se acaba.FICHAHotel sin salida (Vacancy) Dirección: Nimrod Antal;Guión: Mark L. Smith;Fotografía: Andrei Sekula;Musicalización: Paul Haslinger;Intérpretes: Kate Beckinsale, Luke Wilson, Frank Whaley, Ethan Embry, Scott G. Anderson.Clasificación: Regular

