DESDE LA ÚLTIMA BUTACA
Freedom Writers
I El hasta ayer desconocido director Richard LaGravenese se metió en camisas de once varas al tocar en su primera película, “Freedom Writers”, el tema de los jóvenes estudiantes con talento marginados por la sociedad; un drama producido por su protagonista, la laureada Hilary Swank, y donde también “metió la mano” el no menos célebre Danny DeVito. Inspirados todos en un caso de la vida real recogido en el libro “The Freedom Writers Diary”, llevaron a escena la vida de un grupo de estudiantes pertenecientes a minorías étnicas, en una escuela pública de Estados Unidos, y de su profesora, una mujer que armada de paciencia y sacrificando su economía y su vida personal, puso todo su empeño en transformar el universo intelectual de esos jóvenes. Películas con el tema de la libertad y el desarrollo cultural en las escuelas y universidades norteamericanas hay muchas. Sólo dos ejemplos, para un botón. En 1982, Alan Parker le dio la vuelta al mundo con el musical “Fame”, cuya celebridad motivó a su guionista, Chistopher Gore, a llevarla a una serie de televisión. Aquí el “bajo” mundo de la juventud estudiantil se concentró en una escuela de arte, con sus mitos y fantasmas. En 1989, el australiano afincado en Hollywood Peter Weir (el mismo de “Master and Comander), estrenó “La sociedad de los poetas muertos”, otra pieza fundamental para entender la evolución ética del cine moderno y donde el trauma de la falta de libertad intelectual en la juventud se trasladó a una universidad privada. Sin las excelencias de forma y fondo de las dos obras citadas, “Freedom writers” funciona como intento de recoger otro testimonio de la discriminación que ha existido en Estados Unidos contra las minorías étnicas en su sistema educativo. La historia se deja ver y nos conmueve aunque a cada rato se hagan muy evidentes las novatadas de LaGrevenese, tanto en el guión como en la dirección de actores. La película está más cercana al documental que al relato ficcionado. Al abarcar tantas historias y tragedias personales, unos personajes sobresalen más que otros; algunos episodios quedan en el aire y ciertas escenas no responden a las exigencias de un espectador que no sólo quiere ver chispazos noticiosos. Estas historias, dispersas y fragmentadas, nos demuestran que el guión fue escrito sin un criterio de selectividad; que el director se deslumbró por la notoriedad del caso y que, entre tanta desorganización, no supo escarbar con agudeza dentro del pajar, en busca de la aguja bendecida. Esto hace que la denuncia nos llegue a medias, que las historias aparezcan como pinceladas noticiosas, sin ningún desarrollo interior. Sobre la dirección de actores, la mayor virtud se encuentra en la espontaneidad de los jóvenes estudiantes, no así con los actores profesionales que parecen trabajar a partir de señales robóticas, sobre todo, los profesores, funcionarios y el esposo de la protagonista. Hilary Swank ha encarnado personajes con mucha mayor credibilidad en su brillante carrera. Aquí, a veces es demasiado “natural” (como en el aula) y otras parece un ser muy superficial, que no trasmite la intensa experiencia vital de la profesora Erin Gruwell. Dirección: Richard LaGravenese.País: USA.Año: 2007.Duración: 123 min.Reparto: Hilary Swank, Patrick Dempsey, Scott Glenn, Imelda Staunton y April Lee Hernandez.Guión: Richard LaGravenese; basado en el libro “The Freedom Writers Diary” de Erin Gruwell.Producción: Hilary Swank Stacey Sher, Michael Shamberg y Danny DeVito.Sinopsis: Erin Gruwell parece dispuesta a comerse el mundo el día que entra en el instituto Wilson para estrenarse como profesora de un grupo multiétnico de adolescentes de los más variados orígenes.

