Baloncesto
Chris Duarte: “Estoy haciendo todo lo posible por encajar y dar buenos momentos a Málaga”
El dominicano tiene ocho meses de fichar por el Unicaja,.
Chris Duarte el 27 de enero de 2025 en el United Center de Chicago, Illinois.
Chris Duarte, alero dominicano del Unicaja, repasa en una entrevista con la Agencia EFE sus primeros meses en el baloncesto europeo y su adaptación en el equipo malagueño; asegura que “está haciendo todo lo posible por encajar”, que “nunca” llegó para ser el “jugador estrella” y que “siempre va a exigir jugar más minutos”, además de animar a la afición a que “confíe” en una plantilla “con recursos para dar cualquier susto en cualquier momento”.
Ocho meses después de fichar por el Unicaja, Christopher Theoret Duarte (Puerto Plata, República Dominicana, 1997) vuelve al lugar donde comenzó este nuevo capítulo de su trepidante carrera, con la NBA como cima y, ahora, con la mejor liga de Europa como desafío. Citamos a Duarte en las pistas del Parque del Oeste, a escasos metros de la Playa de la Misericordia, donde fue su presentación oficial en Málaga.
Pregunta: ¿Cómo está física y mentalmente?
Respuesta: Me encuentro súper bien. Hemos tenido muchas dificultades, muchas altas y bajas en el equipo, pero individualmente yo me siento bien. ¿Aquella lesión de sóleo que me frenó un poco? De eso ya estoy bien.
P: Llegó a Málaga en agosto de 2025. ¿La ciudad y la vida aquí son como le habían contado o como se imaginaba?
R: Aparte de todo el diluvio que pasó aquí (risas), sí, de verdad que la estamos pasando bien. Mis hijos se han adaptado a la escuela, yo me he adaptado a la ciudad, mi esposa está bien. Estoy haciendo lo que me gusta. El cariño que uno recibe aquí en la ciudad de Málaga es fenomenal.
P: ¿Qué es lo que más le ha costado del baloncesto que se juega en Europa?
R: Obviamente el juego es diferente, las normas son diferentes. La filosofía de Ibon es una filosofía diferente. Todo eso tarda tiempo. Las cosas no surgen de la noche a la mañana. Eso del tema de la adaptación, de verdad que ni me gusta conversar de eso, sinceramente, porque es algo que es obvio. Es normal que cuando tú llegas a un lugar nuevo, te va a tomar tiempo adaptarte. Y quizás te adaptes y quizás no. Las cosas son así.
P: Decidió ir al Unicaja porque buscaba estabilidad para usted y para su familia. Firmó un contrato de dos años más un tercero opcional. ¿Se sigue viendo aquí los próximos años, o ha cambiado algo esa visión del principio?
R: Mi mentalidad sigue igual. Por eso me ves todo el día tratando de hacer las cosas bien, tratando de hacer lo que Ibon me pide. Aún me guste o no, yo sigo tratando de hacer lo que se me exige. Así que mi mentalidad sigue igual. Yo quiero estabilidad, estoy cansado de moverme de un lado a otro. Ya cuando tú entras a ese mundo de familia, las cosas cambian. Ya no es tanto cómo te sientas tú, es cómo te sientan tus hijos, cómo se siente tu esposa, y eso es lo muy importante para mí.
P: Un denominador común en su carrera es la paciencia y la persistencia. Esperar el momento e insistir en ganarse una oportunidad. Por ejemplo, en la Universidad de Oregon, decidió quedarse un segundo año y gracias a eso le llegó la oportunidad del Draft. Esa paciencia no la pierde.
R: Sí, yo sí que he aprendido algo de eso y es que si tú empiezas a correrle a las circunstancias, a los problemas, pues estás mal, porque problemas vas a haber en todos lados. Donde quiera que vayas, vas a vivir cosas que quizás no te gusten. Y lo que tienes que hacer es afrontarlo y buscarle el lado positivo, y poder nadar en esas aguas. Y eso es lo que yo he aprendido. Eso es lo que estoy haciendo ahora. Estoy haciendo todo lo posible por encajar, por ayudar a este club y darle buenos momentos a la ciudad de Málaga.
P: Mirando atrás, ha tenido que recorrer muchos kilómetros desde muy joven. Vayamos al año de 'rookie' en Indiana Pacers. Le eligen el puesto 13 en el draft Acabas ese año en el segundo mejor quinteto de novatos. La cima de su carrera. ¿Cómo lo recuerda?
R: Eso es un sueño. Yo recuerdo desde que me fui a los Estados Unidos a temprana edad. Me acuerdo preparándome para el draft y todas las personas diciendo cosas negativas de mí. Yo bajé mi cabeza, trabajé y trabajé. Y fui un “lottery pick” [uno de los primeros catorce puestos del Draft]. Escuché mi nombre en el draft y llegué a Indiana. Mi primer partido, 27 puntos, récord de un debutante en la franquicia. Lo hice muy bien.
Luego vinieron lesiones y cosas que uno debe pasar para aprender. Esas son experiencias únicas, hay muchos sacrificios detrás, irte de tu país solo, sin padres y sin nadie que te guíe. Yo era un niño caminando el mundo en base a instintos: que tengo que ir por la derecha, por la izquierda, que no debo hablar con estas personas... Tengo muchas experiencias. A veces siento que me comporto como una persona vieja (ríe). He vivido muchas cosas.
P: ¿Cambió su visión de la NBA con los años? Siempre se dice que la NBA es, por encima de todo, un negocio donde los jugadores son mercancía.
R: Sí, sí. Mi primer año en Indiana creo que llegué en un mal momento a ese equipo. Porque era un equipo que tenía muchos veteranos que no querían estar allí. Y había mucho individualismo. Era mucho... Tú por allá, yo por aquí, y no era nada ser un equipo. Muchas negatividades, muchas peleas. Hubieron muchas cosas que no me gustaron y sí, cambiaron esa visión de cómo yo veía la NBA. Antes de llegar a la NBA, yo pensé: “Okay, ahora somos todos profesionales, ahora sabemos todo lo que tenemos que hacer”. Y era lo contrario.
P: Y los traspasos allí. Muchas veces los jugadores se enteran de un día para otro de su próximo destino. ¿También lo sufrió?
R: Tú más o menos sabes si te van a traspasar o no. Yo sabía que me iban a cambiar porque ya ese año no era un juego para mí, era un trabajo. Y ya cuando eso pasa, la situación es mala, ya cuando empiezas a ver las cosas como un trabajo… es porque ya no te estás divirtiendo. Y entras y todo te molesta, nada te agrada. Yo también quería un nuevo comienzo porque no me sentía bien allí, en Indiana. Estaba en Grecia cuando me llamó mi agente y me dijo: te van a cambiar. Y yo de verdad que estaba contento. Me iba a reunir allá con un viejo compañero, Domantas Sabonis, una buena persona. Estaba súper emocionado por el nuevo comienzo en Sacramento Kings.
P: Y de Sacramento fue a Chicago Bulls, para después marcharse a la liga de Puerto Rico. ¿Fue a recuperar esa ilusión por el juego de la que habla?
R: Allí volví a recuperar ese amor por el baloncesto. Esa fue una de las razones por la cual yo fui a Puerto Rico, a pasármela bien, a jugar, a recuperar esas sensaciones, a sentirme ese jugador dominante que yo sé que soy. Porque en la NBA, en Sacramento, me daban la oportunidad, luego no; me la daban, luego no, me lesionaba, luego estaba bien. Y era un entra y sale. Luego llego a Chicago y fueron claros conmigo: lamentablemente, este es el grupo que tenemos.
Luego de ahí, no quería estar en mi casa solamente entrenando. Yo quería recuperar ese amor por el deporte porque soy muy joven para decirle adiós al baloncesto. En ese momento, sentí que Puerto Rico era la mejor opción para mí y me salió súper bien. La franquicia de los Vaqueros me dio esa oportunidad de volver a sentirme como un niño, de volver a sonreír. Ganamos el campeonato y se dio todo.
P: Terminando su etapa en Puerto Rico tuvo varias ofertas en la mesa, entre ellas, del Real Madrid. Pero la llamada del Unicaja le convenció.
R: Gracias a Dios y al trabajo que he puesto toda mi carrera, me he puesto en situaciones donde soy yo el que decido, aunque las últimas palabras sean del club de aceptarme o no. Estaba jugando en Puerto Rico y sabía que opciones iba a tener y muchas. Eso era algo que yo tenía muy claro. Mi concentración era jugar, jugar, jugar, pasármela bien, disfrutar, que yo sabía que eso iba a venir luego. Cuando me llega la llamada del Unicaja, pues vi todo fuera del baloncesto y dije: “esto es, Ibon, ya voy para allá”. Y así se dio.
P: También tuvo opciones de continuar en la NBA
R: Yo recuerdo que Golden State Warriors me quería dar la oportunidad y que Toronto Raptors quería que fuera allá… pero si no veía algo claro y seguro, no quería ir a un equipo a sentarme en la banca todo el año, a pasar lo mismo. Porque de verdad que sí, que estás ganando mucho dinero en la NBA, pero hay una parte del juego que te hace sentir bien. Es como cuando a un niño tú le quitas su carrito, su juguete, le quitas parte de su felicidad, lo mismo me pasa a mí.

