TRIBUNA ABIERTA

Guayubín Olivo, un gran nombre para el Estadio de la Normal

Hoy quiero aprovechar el debate que se ha suscitado tras nuestro reciente artículo “El nombre de Juan Marichal al Estadio Quisqueya”, para unir mi voz con quienes, con mucho sentido de justicia, están planteándole a las autoridades deportivas honrar la memoria de Guayubín Olivo, colocando su nombre en el antiguo Estadio de la Normal. A la “Montaña Noroestana”, como solía llamarlo en sus narraciones deportivas el extinto Félix Acosta Núñez, se le reconoce como el pitcher zurdo más completo que ha tenido el béisbol de la República Dominicana. Él acumula el mejor porcentaje de victorias con 86, la mayor cantidad de ponches de por vida con 742, más blanqueadas con 13, más juegos completos con 70 y mejor efectividad de 2.11. Desde 1951, fecha en que se da el reinicio al béisbol profesional, y hasta el momento nadie ha podido igualar o superar a este gigante del pitcheo criollo, que fue una superestrella legítima del país y del glorioso Licey, equipo para el que jugó la mayor parte de sus trece temporadas, con excepción de su efímera presencia con los Leones del Escogido, esto fue en 1947, antes del inicio formal del béisbol de invierno, en la versión que todos conocemos. Jugando para el conjunto escarlata, logró un juego sin hit ni carrera ante los Tigres del Licey. Es decir, que Guayubín Olivo jugó béisbol invernal de 1951 hasta 1964, cuando ocurre su retiro. Se trató de un atleta de mucha clase, que ofreció en la liga de béisbol de invierno una verdadera demostración de maestría en el pitcheo. Fue el primero en lanzar juego sin hit ni carrera en la liga; de hecho lanzó tres. Y su primer no hitter lo produjo en el Estadio de la Normal. En ese escenario, Guayubín Olivo demostró ser un lanzador de estilo único, bolas rápidas, curvas centelleantes, que lo convertían en una especie de “cuco” para los bateadores, porque era muy difícil batearle. En el Estadio La Normal, Olivo tuvo la oportunidad de demostrar porqué es considerado el mejor pitcher zurdo de todos los tiempos en la República Dominicana. Allí quedaron plasmados sus mejores años de gloria junto a Alonso Perry, Pepe Lucas, Olmedo Suárez, Guillermo Estrella, Elías Frías, gran bateador del momento; Alcibiades Colón, Bell Arias, Gallego Muñoz, Rafael Valdez, entre otros. Aún se recuerdan los duelos de pitcheo que protagonizó con el lanzador Tite Arroyo, de los Leones del Escogido. Olivo es miembro inmortal del Salón de la Fama del Deporte Dominicano, y la figura más trascendente que ha tenido el equipo de Licey. Llegó a las Grandes Ligas con 40 años de edad, por la vía de los Piratas de Pittsburgh, con quien jugó durante tres campañas a principios de la década de los 60. También estuvo en el roster de los Cardenales de San Luis. Su grandeza estuvo de manifiesto desde 1946, cuando formó parte de la Selección Nacional de Béisbol que participó, ganando medalla de plata en los Quintos Juegos Centroamericanos y del Caribe. Sin duda que Juan Marichal y Guayubín Olivo han sido los mejores lanzadores zurdo y derecho que han pasado por el béisbol criollo. Por ello, hemos sido insistente en el planteamiento que procura que el Estadio Quisqueya lleve el nombre de Marichal, y ahora elevo mi voz para que de igual manera sea honrado el nombre de Guayubín Olivo en el Estadio de la Normal. El presidente del Senado, Reinaldo Pared Pérez, tiene la palabra, en lo que respecta al proyecto de ley que cursa en ese organismo para honrar a Marichal. Y le pido encarecidamente añadir el nombre de Guayubín Olivo para honrar su memoria en el antiguo Estadio de la Normal. Por último, ofrezco mi reconocimiento al virtuoso ciudadano y gran amigo Emilio Córdova (Cuqui), quien en su condición de estelar historiador del deporte, mantiene vivo el recuerdo del béisbol del pasado.

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