EDITORIAL
Guerra total contra los cárteles
A la luz del nuevo enfoque de la estrategia “Escudo de las Américas”, el tráfico de drogas, armas y migrantes se tipifica, a partir de ahora, como actos atentatorios contra la seguridad hemisférica.
Este cambio de paradigma redefine los viejos parámetros de control al equiparar el crimen organizado transnacional con una amenaza bélica.
Por tanto, se considerará de ahora en adelante a las redes que los propician como intrínsecamente “terroristas”, en razón de los elementos que las vinculan a las amenazas contra el orden institucional y la soberanía de las naciones que forman la Coalición Anticárteles de América Latina.
En otras palabras, pasan a constituir “agentes de guerra”, pasibles de ser objetivos de la lucha frontal y letal de esta Coalición, promovida y liderada por Estados Unidos.
El mandato de esta fuerza de tareas es atacar y desmantelar las redes terroristas que usan el tráfico de opioides, la explotación de la migración de personas, el lavado de activos y la creación de infraestructuras paramilitares.
La Coalición asume la potestad de intervenir en distintos escenarios, como puertos, aeropuertos y sitios de fronteras, combinando labores de inteligencia y de acción militar, para garantizar la seguridad estratégica de las naciones amenazadas.
El objetivo es que dichas redes sean totalmente neutralizadas, aniquiladas y desalojadas de los enclaves en los que regularmente operan.
Para que no quepan dudas sobre los objetivos de la Coalición, el propio presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lo explicó así: “El corazón de nuestro acuerdo es el compromiso de utilizar fuerza militar letal para destruir estos siniestros cárteles y redes terroristas. De una vez por todas, vamos a acabar con ellos”.
La República Dominicana, como signataria de esta estrategia hemisférica, está compelida a actuar conforme al espíritu de esta doctrina militar, sin tibiezas ni titubeos que puedan crear brechas al compromiso crucial que ha movido a Estados Unidos a integrar esta alianza.
En razón de que la frontera dominicana puede quedar vulnerable a los peligros que representan las bandas armadas de Haití y los agentes que les sirven en el tráfico de personas y drogas, su desafío es ahora más fuerte que antes.
Porque no solo se medirá su rol en la coalición por su desempeño en el arresto o la interdicción, sino por los resultados concretos en la destrucción de estas redes.
De ahora en adelante, es previsible que veamos cambiar todas las logísticas con las que hasta el momento, y de manera unilateral, el país ha manejado estas amenazas.

