enfoque

Vuelta a la pobreza

El descubrimiento y posterior explotación de un recurso natural suele reportar grandes beneficios para las comunidades donde se llevan a cabo. Petróleo y minerales son ejemplos clásicos al respecto.

Ya en la fase de exploración, sin todavía producirse nada, los gastos de las compañías y las erogaciones complementarias de los gobiernos crean demanda para bienes y servicios locales. Más adelante, el inicio de las operaciones extractivas conlleva la creación de puestos de trabajo con remuneraciones superiores al promedio del área, algunos de ellos a ser desempeñados por personas llegadas desde otras regiones o desde el extranjero, pero también muchos otros correspondientes a posiciones que serán ocupadas por personas pertenecientes a la comunidad local.

La dinámica económica así generada permite la apertura de oportunidades laborales que atraen mano de obra antes dedicada a labores menos rentables, siendo usual observar un traslado desde faenas agrícolas hacia las nuevas actividades. El ingreso promedio de la población de la comunidad aumenta, y son visibles las transformaciones en las preferencias de los consumidores y los estilos de vida. Una sensación de prosperidad suele entonces ser percibida por la población.

Pero la explotación de recursos naturales no renovables tiene una vigencia limitada. Eventualmente, más pronto o más tarde, su paulatino agotamiento conduce a rendimientos decrecientes, que pueden hacer la extracción incosteable, o pueden ocurrir cambios en los mercados internacionales que afecten su rentabilidad. Si no se descubren yacimientos adicionales, la envergadura de la operación tiende a disminuir gradualmente.

Las comunidades involucradas conocen la existencia de ese ciclo, y sería de presumir que ellas, sus empresarios y sus autoridades, se preparen para ello, aprovechando los ingresos transitorios para diversificar sus actividades productivas, creando fuentes de empleo que sobrevivan el declive de la bonanza extractiva. Estudios efectuados en África muestran, sin embargo, que en numerosos casos eso no sucede, volviendo atrás la comunidad luego de que la extracción concluye. Y lo mismo sucede en otras regiones subdesarrolladas.

Se observan en esos casos bajas tasas de ahorro, un limitado desarrollo de destrezas laborales alternativas, e inversiones públicas para fines de baja productividad, algunas muy deslumbrantes por su envergadura pero con muy escaso impacto sobre el nivel de vida.