ESPIRITUAL

Semper Fidelis

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Por Allison MárquezSanto Domingo

Semper Fidelis significa “Siempre Fieles” en Latín. Es el lema del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos (casi siempre es utilizado como Semper Fi en este contexto) y ha sido igualmente emblema de diversas familias y entidades en diversos países. De ahí también viene el dicho que dice “Una vez Marine, lo eres para siempre”. Los Marinos de Estados Unidos se distinguen por su uniforme azul marino y guantes blancos que manifiestan no solo excelencia de servicio, sino también compromiso. Hubo un acontecimiento negativo que marcó la imagen de esta institución en el año 1987. Dos guardias de la Marina Americana fueron sorprendidos en Moscú intercambiando informaciones secretas como códigos militares y nombres de agentes secretos por un rato de placer sexual. Estos dos marinos conocían la ética, habían sido instruidos por años, sin embargo, por un momento de pasión, intercambiaron su integridad. El carácter revela los valores. El placer personal se ha convertido en el más alto producto de esta sociedad. Ya no seguimos los valores de honra y honestidad. Los valores de esta sociedad han cambiado. Ya no se buscan candidatos para llenar posiciones que tengan integridad, honradez y honestidad. Hoy día solo se busca la apariencia física, personalidad, elocuencia y popularidad. El conocido autor C.S. Lewis dice que el mero conocimiento de lo bueno y lo malo no es suficiente para nuestra naturaleza pecaminosa. Se necesita algo más, se necesita conocer a Dios y rendirle nuestro corazón completamente. Como soldados de la cruz, nuestra lealtad a Cristo y a su palabra no puede ser menos que Semper Fidelis. Pero, ¿cuántos en nuestra sociedad hemos visto seducidos a comprometer sus principios morales y espirituales por unos minutos de placer? En este tiempo es determinante que hombres y mujeres atesoren el carácter piadoso que habla la Palabra de Dios. Para esto comencemos definiendo una palabra que abarca todo: “Integridad”. La integridad es una firme lealtad a un código, especialmente moral. Incorruptibilidad. Las personas con integridad son honestas cuando fallan, no son hipócritas, como son en la luz así son en la oscuridad. No usan manipulación, no tienen nada que esconder, no temen al escrutinio. Integridad es decir la verdad cueste lo que cueste. Es tener el coraje de hacer lo correcto aún cuando la mayoría hace lo incorrecto. Integridad es soportar la burla, la vergüenza. Es mantener firme tus creencias aunque esto implique que te echen en la boca de los leones. Un ejemplo claro de integridad es el joven Daniel quien fue exiliado a Babilonia unos 600 años antes de Cristo. La Biblia describe a Daniel como un joven con un espíritu superior y por eso el rey pensó ponerlo a cargo de todo el reino (Daniel 6:3). Mientras más éxito tenía más oposición enfrentaba. A Daniel lo vigilaban a todas horas, buscaban la manera de acusarle pero nunca encontraron algo en su contra “…buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel y ninguna falta fue hallada” (Daniel 6:4). Por cuanto Daniel era fiel a la ley de Dios, Daniel fue hallado fiel a la ley del hombre. Como sus enemigos no encontraron de qué acusarlo, convencieron al rey que firme un decreto, prohibiendo la oración a otro que no sea el mismo rey. ¿Cuál era la penalidad? Una horrible muerte en el foso de los leones (Daniel 6:6-9). Daniel tenía que elegir entre seguir la ley de Dios o la de los hombres. ¿Cuál fue su reacción? Daniel continuó orando tres veces a Dios y lo hacía con las ventanas abiertas sin temor, no solo arriesgando su trabajo, su posición, sino también su propia vida. Eso se llama integridad. Dios siempre honra la integridad porque aunque conspiraron y lograron echar a Daniel en el foso de leones, ni un rasguño hicieron a Daniel porque Dios preservó su vida cerrando la boca de los leones. La verdadera integridad se mantiene en pie cuando la prueba es adversidad o prosperidad. Cuando Daniel estuvo encargado del reino y cuando estaba a punto de convertirse en la merienda de los leones, mantuvo su integridad. En las buenas y en las malas, tenemos que ser siempre fieles. Las apariencias engañan. En la superficie de nuestras vidas mostramos señales de integridad. Devolvemos dinero que no nos pertenece. Nos debemos a nuestra familia y a nuestra iglesia. Pero si alguien quisiera escribir la historia de nuestras vidas, ¿quisiéramos realmente que escriban todo acerca nosotros? Muchos cristianos como Daniel no guardan secretos, no se les puede hallar falta alguna. Otros no guardan los principios de integridad y muchos no buscan ayuda hasta que son hallados en alguna falta. “El que encubre su pecado no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13). Antes de que los americanos iniciaran la Marina, ya Daniel conocía el principio detrás de Semper Fidelis. La verdadera integridad implica hacer lo correcto cuando nadie está mirando y cuando todos los demás están comprometiendo sus valores. ¿Qué tú haces? ¿Eres estudiante? ¿Obrero? ¿Abogado? ¿Médico? ¿Practicas deportes? Cada ocupación requiere integridad. Si tú aspiras mantener tu integridad en este mundo, eres un líder. Ten valor, no importa lo fuerte que sople el viento, mantente fiel. ¡Semper Fidelis!

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