Enfoque

La sordera por exposición a ruidos: una orientación necesaria

Se define la sordera o hipoacusia, como la disminucion del umbral de audicion a unos 25 decibeles en el oido, que mejor escucha.

Los tipos y causas de sordera son variados, y van, desde sorderas presentes al momento del nacimiento, llamadas congenitas, y que pueden ser hereditarias o producto de errorres en el desarrollo del embrión en las primeras semanas del embarazo hasta aquellas que se presentan después del nacimiento, que se denominan como adquiridas y por igual pueden ser hereditarias o no hereditarias.

Según la Organización Mundial de la Salud, con datos actualizados a este año 2026, cerca del 5% de la poblacion mundial vive con algún grado de discapacidad auditiva,lo que equivale a unos 430 millones de personas, de diferentes edades, sexos y condiciones socioeconómicas, de los cuales unos 34 millones son niños.

De estas, 430 millones de personas con deficits de audición, un gran porcentaje, son víctimas de condiciones prevenibles, como son las infeciones del oídos, exposición a sustancias ototóxicas, y sobre todo, por la exposición a ruidos fuertes, por encima de los 85 decibeles, ya sea en ambientes profesionales, como recreacionales.

La sordera, por exposicion crónica o aguda a ruidos por encima de 85 decibeles es lo que se conoce como “sordera inducida por ruidos”, también conocida con el nombre de “trauma acústico inducido por ruidos” (TAIR) o “daño acústico inducido por ruidos” (DAIR).

Esta puede ser por exposición única a un ruido excesivamente fuerte, como ocurre, con las explosiones industriales o bélicas, lo mismo que las detonaciones por disparos de armas de fuego, tan de moda en este mundo convulso con varias guerras en procesos.

Pero también, por el uso contínuo de audífonos, exposición a altoparlantes, y bocinas mal equalizadas, tan frecuentes en los lugares de reuniones, como bares , discotecas, colmadones, guaguas anunciadoras, y todo tipo de artilugios ruidosos, tan de moda en ciudades como las nuestras y tan alejadas de ninguna regulación.

La sordera por exposición a ruidos, tiene dos formas de producirse, puede ser ocasionada por exposición contínua a ruidos fuertes, por encima de los 85 decibeles, que van causando un daño por intoxicación de las células auditivas del oído interno, sobre todo en el de percepción de los sonidos agudos (sonidos finos ), lo cual no es percibido por el paciente, hasta que el daño se extiende a otras células de la vecindad, que captan los sonidos del habla, ya en este momento, el paciente se siente sordo.

Este proceso puede durar varios años, pero una vez aparece, ya es irreversible y progresivo.

Del otro lado, están los individuos, que por un accidente o de manera casual quedan, expuestos a un ruido muy fuerte por encima incluso de los 100 decibeles, que produce un estallido de las células auditivas, que además de la sordera inmediata, les va a producir un zumbido y sensación de vértigos invalidantes por varios días o semanas, y al final la sordera total e irreversible.

Ante esta realidad, tan presente en nuestros días, creo que debemos llamar la atención de las autoridades de medioambiente, para poner los correctivos preventivos y así evitar esta catástrofe en personas jóvenes.

Sobre todo la participacion de las autoridades del Ministerio de Educación, para introducir en el currículo educativo el cuidado estricto de los órganos de la audición, el olfato y la visión, necesatrios e imprescindibles para una vida sana y una relación armoniosa con el entorno y con los demás individuos de su alrededor.

El autor es Otorrinolaringólogo y Cirujano de Cabeza y Cuello. Hospital Salvador B. Gautier.

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