Desde mi pluma
El agua vale oro… ¿o al revés?
En San Juan quieren hacer minería donde nacen y pasan las aguas que alimentan la provincia, cerca de una presa que sostiene la agricultura de la zona, en una tierra que le da comida a medio país. Y aun así, hay quienes entienden que es buena idea. Pero claro, ¿qué podría salir mal?
El agua no es tan importante, siempre aparece en algún lado. La tierra, bueno, algo crecerá. Y si no, no importa, para eso está el progreso. Además, vivimos en tiempos modernos, hay tecnología para todo, para el polvo, para los residuos, para cualquier “detalle” que pueda surgir. Y si algo falla, se resuelve después, como siempre.
Las comunidades siempre exageran, siempre hay resistencia al cambio, siempre hay gente que se opone, pero el desarrollo no puede detenerse por eso. Y si en el proceso se afecta algo, tampoco es el fin del mundo porque la gente se adapta, siempre lo ha hecho. Total, lo importante es avanzar.
Aunque uno se pregunte… ¿avanzar hacia dónde? ¿Qué país queremos dejarle a las generaciones venideras? ¿Llegaremos nosotros al término de nuestras vidas con un país acabado medioambientalmente?
Pero nada, no pasa nada. Miremos para el otro lado, de hecho, tenemos justamente del otro lado un ejemplo clarísimo de lo bien que puede salir agotar los recursos naturales, basta con cruzar la frontera.
Imagino yo que exactamente así pensarán los depredadores que apoyan esta locura protegiendo sus propios intereses, pero como los conscientes somos más, hoy ofrezco esta pequeña tribuna en señal de apoyo al granero del sur. Que las voces de cada sanjuanero retumben en todo el país y que no dejen de sonar hasta que sean atendidas sus demandas. El agua vale más que el oro hoy y siempre: no a la minería irresponsable.

