Las recientes declaraciones de la embajadora de los Estados Unidos sobre la participación de un emisario dominicano en una cumbre en España, y los mensajes paniqueados de aclaración de jerarcas oficialistas (sin nota de protesta del tan enérgico MIREX cuando se trata de Haití) dejan claro el nivel de sumisión del gobierno dominicano a los designios del gobierno de Trump.

Impacta el contraste entre dicha actitud y la asumida por el gobierno del presidente Caamaño en 1965, quien, con 42 mil marines y un portaviones de frente, prefirió el decoro a la indignidad nacional. Hoy, 28 de abril, en el 61 aniversario de la infame intervención militar estadounidense para masacrar a un pueblo en lucha por su democracia, nos queda parafrasear las estrofas de una célebre canción:

Perdóneme, tío Juan / Pero se ve que no sabe nada / Las cosas que yo le digo se sienten en carne propia / En tierra dominicana, el imperialismo yanqui hace lo que le da la gana. Contésteme, tío Juan / No se me quede calla’o. Conteste si no hay razón para que sigamos luchando. Por echar de nuestra patria al yanqui que nos la quita y al lacayo que lo tapa.