UN MOMENTO

Dignidad laboral sin excusas

No es un favor lo que se reclama, es justicia. Nuestros trabajadores no pueden seguir sosteniendo la economía con salarios insuficientes y condiciones que apenas garantizan la subsistencia. Mientras se exige productividad y sacrificio, se posterga la vida digna que merecen.

Resulta inaceptable que, en pleno siglo XXI, el esfuerzo honesto no sea correspondido con seguridad social efectiva, protección familiar y estabilidad. 

No basta con discursos ni promesas reiteradas de los incumbentes; se requieren decisiones firmes y políticas coherentes que pongan al trabajador en el centro. 

Un país que no dignifica a quienes lo levantan cada día, se condena a la desigualdad y al estancamiento. Es hora de asumir responsabilidades sin evasivas. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.