PEREGRINANDO A CAMPO TRAVIESA

Cinco razones para orar

1. Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios, también oraba. En Marcos 1, 36 leemos: “Levantándose muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, Jesús salió y fue a un lugar solitario, y allí oraba”. Esa oración de Jesús le mantenía fiel a su misión sin caer preso de las expectativas de otras personas. 

Por eso cuando le dicen “todo el mundo te anda buscando”, el responde “vayamos a otros lugares, que para eso yo he salido”. La oración le mantenía centrado en su misión (Marcos 1, 36 – 39). En todos los momentos cruciales de su vida, Jesús oró: por ejemplo, cuando escogió a sus apóstoles y antes de su pasión en el huerto de Getsemaní. Cuando quiso fortalecer la fe de Pedro, le dijo: “he orado por ti para que tu fe no falle” (Lucas 22, 32). Lucas recoge esta oración de Jesús desde la cruz: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23, 34). Cuando oramos al Padre, oramos junto a Jesús.

2. Jesús les recomendó a sus apóstoles: “velen y oren para no ceder a la tentación, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil” (Mateo 26, 41).

3. Jesús sabía que hay dinamismos destructores que se adueñan de nuestras vidas y nos conducen al mal, o nos enredan con sus mentiras (Juan 8,44 – 46). Para vencerlos necesitamos ayunar de todo los superfluo y la fuerza de la oración (Mateo 17, 21).

4. La primera comunidad, la que hizo la experiencia de Jesús resucitado, reunida en torno a María, la madre de Jesús oró para disponerse a recibir el Espíritu Santo prometido por Jesús (Hechos 1, 14). Luego oró para elegir un apóstol que ocupara el lugar de Judas Iscariote (Hechos 1, 24). Las primeras comunidades se organizaban para cenar juntos, partir el pan por las casas (una alusión a la Eucaristía) y alabar a Dios (Hechos 2, 43 – 47).

5. Pablo de Tarso, le pidió a la comunidad de Roma que oraran por su ministerio en Judea y su viaje a Roma (Romanos 15, 30 – 31). A los efesios, les pide que oren para que él hable con valentía (Efesios 6, 18 – 20). A los tesalonicenses, les solicita oraciones para que Dios lo libre de hombres perversos (2ª Tesalonicenses 3, 1- 2).

¡Ora, porque quien vive, respira y quien cree, ora!