enfoque
RD y la competencia en la industria 4.0
La Cuarta Revolución Industrial se basa en el uso de inteligencia artificial, robots automatizados y sistemas interconectados. La Industria 4.0 plantea cambios en la producción de bienes mediante la automatización, haciendo que una fábrica produzca zapatos con poca intervención humana.
Este cambio tiene implicaciones profundas. Por un lado, permite producir más rápido y a menor costo. Por otro lado, elimina ciertos empleos, especialmente aquellos repetitivos o manuales. En países como República Dominicana, donde gran parte del empleo depende de actividades intensivas en mano de obra, esto representa un desafío.
Entre las herramientas que se utilizan en la Industria 4.0 se tienen brazos robóticos industriales, maquinaria para empacado automatizado, paneles programables para control de maquinaria, drones para agropecuaria, entre otros. En la actualidad, algunas empresas industriales, de zona franca y agropecuarias utilizan estas herramientas. Sin embargo, el despliegue tecnológico es limitado a nivel nacional.
Bajo este paradigma, las empresas automatizan parte o toda su producción manufacturera. Esto reduce el costo de fabricar bienes y otorgaría una ventaja en precio importante a los países que logren un alto grado de automatización de su producción para exportación.
Si los países en desarrollo no logran aumentar el grado de automatización de producción industrial, estarían fabricando bienes más caros en comparación con los países que sí integren maquinaria de las nuevas tecnologías a sus industrias. Esto los haría menos competitivos y dificultaría que muchos logren desarrollarse.
República Dominicana no escapa a este fenómeno. Al compararse con sus competidores de la región, el país ha importado menos maquinaria y herramientas de la Industria 4.0. Los países en desarrollo importan este tipo de maquinaria porque no las fabrican.
Utilizando datos de la Organización Mundial del Comercio, se puede analizar el valor de las importaciones de maquinaria de los últimos cuatro años de países competidores de República Dominicana. Al respecto, el país importó maquinaria por valor acumulado de US$91 por habitante entre 2022 y 2025, quedando detrás de países como México (US$532 por habitante), Costa Rica (US$325), El Salvador (US$114) y Colombia (US$100), pero superando a Guatemala (US$75) y Honduras (US$46). El patrón es llamativo porque el país queda detrás de naciones cuyas exportaciones actualmente son tanto o más sofisticadas que las dominicanas, lo que anticipa una ampliación del rezago dominicano.
Existen barreras para adecuar la industria dominicana: alto costo de maquinaria para las industrias micro y pequeñas, dificultades para acceder al financiamiento, y necesidad de personal capacitado. Dado lo anterior, urge que se genere una mesa público-privada con tres objetivos: identificar los sectores con mayor potencial de automatización, que el Gobierno diseñe y financie un programa para la adopción masiva de nuevas tecnologías, y fortalecer la formación técnica de la mano de obra, minimizando la pérdida de empleos.
República Dominicana ha demostrado en el pasado su capacidad de adaptarse a cambios económicos importantes. La expansión de las zonas francas y el crecimiento del sector turístico son ejemplos concretos. Sin embargo, la Industria 4.0 plantea un desafío más complejo: hay que transformarse para seguir creciendo.

