OTEANDO

Hay que tener cuidado

He visto y constatado con preocupación los traslados de vehículos mal estacionados, por parte de grúas, tanto aquí en la capital como en el interior del país. Es una medida que considero, en principio, buena, si bien paliativa, pues la solución a la congestión de

Esos espacios debe ser prevista , más que perseguida. He dicho yo, uy lo ha repetido mucha gente hasta la saciedad, que el tema

solo lo resuelve una efectiva masificación del transporte. Mientras tanto, todo ejercicio deviene un paliativo.

El Estado, y de manera especial el Gobierno debe enfrentar la situación con energía, pues mientras se siga dejando importar Sonatas sin taras, se permitan ferias bancarias para la adquisición de vehículos cada tres meses que anuncian con bombos y platillos el financiamiento de vehículos por las alarmantes sumas de miles de millones de pesos, pero seguimos con la misma de infraestructura vial, solo se estará contribuyendo al caos, y eso es lo que tenemos hoy, un caos que se ofrece a nuestros sentidos y posible salud mental no ya como una amenaza, sino como un daño irreversible.

Con la agravante de que, aquí en Santo Domingo, por ejemplo, me he enterado de que las famosas grúas están cobrando cinco mil pesos para la devolución de los vehículos remolcados, cuya distribución, disque, es de cuatro mil para la compañía dueña de las grúas y mil para la agencia estatal que ejecuta el programa de despejo de los espacios. ¡Vaya perla y no precisamente tapatía!

Ignoro en Santiago cómo opera la distribución del cobro por remolque de los vehículos. Lo que sí puedo decir a las

autoridades es que la gente especula acerca de tal cosa y, a veces se habla de negocios turbios, pues para remover un vehículo en la ciudad generalmente no se cobra más de dos mil pesos, y advertido a los políticos, en otros artículos míos, que ya los administrados. O quieren sentir más que nuestra sociedad es estamental ni que está dividida entre espartíatas, hélices y periecos. Sería útil y sano que dejemos de jugar con la bondad y dignidad de los ciudadanos, no vaya a ser que se corra la roca. hay que tener cuidado.