Tribuna del Atlántico
Al sector eléctrico, Fefita le diría: “O te meneas o…”
Esta semana un comentarista de radio dejaba entrever la posibilidad de que el último apagón general (black out), fuera el resultado de un sabotaje, como estamos en la época de las teorías conspirativas, habrá, de seguro, quien le crea. Sin embargo, hay cosas más preocupantes.
El lunes, el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES) publicaba un gráfico con las estadísticas de pérdidas totales de las Empresas Distribuidoras de Electricidad, como lo vienen haciendo hace años, tomando como base los datos del Ministerio de Energía y Minas.
Estamos hablando de que a diciembre de 2025, las pérdidas totales eran de 42.3%, de las cuales 38.8 corresponde a pérdidas de energía y 3.5% a energía no cobrada.
La primera lectura es simple, el problema mayor de este país, no es la gente que no paga la luz o se la roba, 3.5%, que es un renglón que también hay que bajar porque debería ser menos del 1%, en condiciones ideales, sino la energía que se pierde por problemas de redes, de transformadores, subestaciones, etc., 38.8%.
La publicación de CREES dice además que: “Según la Ley de Presupuesto General de Estado en 2026, se asignaron RD$85.150 millones para cubrir las transferencias a las EDE”. Y que ese cálculo se hizo bajo el supuesto de un precio de petróleo a US$47.8 el barril, ayer andaba por 94, a consecuencias de los ataques de Estados Unidos e Israel a la dictadura islámica de Irán. Calcule a cuánto podría llegar ese subsidio.
Bernardo Vega, en su artículo del martes en el periódico Hoy, titulado “Nuestra verdadera independencia”, analizaba nuestra dependencia del petróleo para producir energía, así como de comida importada.
Plantea la necesidad de fijarnos como meta que el 50% de nuestra energía sea solar, actualmente solo es un 12%, quizás porque nadie ha querido recordar que hace más de 70 años, Pedro Mir cantó en “Hay un país en el mundo”, que somos un país, colocado “en el mismo trayecto del sol”.
Un llamado más que oportuno a propósito de la independencia del sector y de contribuir a su eficiencia.
El Pacto Nacional para la Reforma del Sector Eléctrico en la República Dominicana se firmó el 25 de febrero de 2021, es decir, hace 5 años. Para entonces las pérdidas totales eran 36.9% según el mismo gráfico. Dígame usted, si no es para llorar, que 60 meses después del bendito pacto, la cosa está, “que horripila y mete miedo de verdad”. Lejos de avanzar, vamos como el cangrejo, de 37 al 42.
Lamentablemente, los gobiernos dominicanos reaccionan solo a las protestas sociales, si hay gente quemando gomas y tirando piedras, salen corriendo a hacer promesas. El cuadrito azul de la CREES, no hace ruido, muchos ni le hacen caso, o no se enteran, pero es el reflejo vivo del retroceso que estamos viviendo en el sector eléctrico.
Con el anémico 2.1 de crecimiento económico del 2025, con una inversión pública en niveles históricos, a la baja, el gobierno está obligado a sacudirse en esas tareas.
El riesgo no es otro que, pasado el tiempo, en áreas tan sensibles como esas, alguien les recuerde el viejo poema de amor de José Ángel Buesa, ese que dice, “Pasarás por mi vida sin saber que pasaste”.
Uno de los éxitos recientes de la leyenda de la música típica Fefita la Grande es: “O te meneas o te apeas”, no voy a entrar en su doble sentido, pero o el Gobierno menea de verdad el sector eléctrico o apea a quienes lo encabezan, so pena.

