FIGURAS DE ESTE MUNDO
Arte y Navidad
“La visitación”, de Robert van der Weyden, pintor belga, muestra la visita de María a Isabel (Elisabet). Las dos primas se tocan recíprocamente sus vientres para subrayar el estado de embarazo. El cabello suelto de María es el habitual signo de su virginidad. Isabel es más vieja que María. Antes de su embarazo, ya se la consideraba estéril.
En este viaje de María a los lugares montañosos de Judea, algo significativo sucedió cuando entró a la casa de su prima Isabel: esta la saludó como “la madre de mi Señor”. Lucas narra: “Y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre”. Eso hizo que María prorrumpiera en el canto hermoso “Magnificat”. Este empieza: “Engrandece mi alma al Señor; Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones”. Lc 1.46-55.
El “Nacimiento de Cristo”, de Federico Barocci, pintor italiano, presenta la escena en que están María, el Niño y José en el establo. María adora a Jesús recién nacido en una escena de delicado y afectuoso sentimiento. José abre la puerta del establo a los pastores y señala al Niño. El buey y el asno lo vigilan.
San Lucas relata que José y a María, junto con los demás descendientes del rey David, viajaron a Belén para ser empadronados. “Y aconteció que estando ellos allí -prosigue el Evangelista-, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón”. Lc 2:1-7.

