Desde mi pluma
Un respiro en la 27 con Pintura
Hay obras de infraestructuras que se sienten como promesas eternas en todos los gobiernos. Una de ellas fue el paso a desnivel en la 27 de Febrero con Isabel Aguiar, con más de una década de planificación pero que, por fin fue inaugurado esta semana.
No exagero al decir que cientos de miles de personas que vienen del Sur hacia Santo Domingo, entre las que me incluyo, llevábamos años rogando por un respiro en ese trayecto.
Ahora, con esta infraestructura levantada en 18 meses (un tiempo récord si hablamos de otras construcciones estatales) y con una inversión de 41 millones de dólares, los traslados se reducirán hasta en un 40 %. Esto es lo que dijo el presidente, que expresado de forma más llana significa menos tiempo atrapado en el tapón y más tiempo para vivir, para convivir, para hacer.
Por lo regular evito caer en comparaciones, pero en esta ocasión no se puede negar que esta obra de “Pintura” se trabajó de manera muchísimo más organizada que la del kilómetro 9 de la autopista Duarte (aún en marcha).
Claro, no todo está resuelto, esta obra no hará milagros. El tránsito sigue siendo nuestro talón de Aquiles, los accidentes de carretera continúan siendo espirales de tragedias y la seguridad vial es todavía un dolor de cabeza colectivo. Pero sería mezquino no reconocer un paso positivo cuando lo vemos. Porque aunque algunos piensen lo contrario, un logro verdadero del gobierno es un logro de todos.
Que esta obra, por donde se calcula que circularán 70,000 vehículos diarios, sea una señal de que sí se puede modernizar la movilidad del país. Que si hay solución para el desastre vial en el que vivimos. Este paso a desnivel no es la solución definitiva, pero es un alivio real. Y en esta ciudad que se siente cada vez más asfixiante, cualquier alivio vale oro.

