El pasado domingo, la Alcaldía del Distrito Nacional realizó la segunda edición de su “Plásticos por útiles escolares”, congregando a cientos de familias, las cuales debieron esperar largas horas, bajo el pleno sol, y con las altas temperaturas extraordinarias que se registraron ese día.

Fuimos testigos de imágenes que partían el alma. Eran niños muy pequeños que acompañaban a sus madres, gente muy, pero muy empobrecida. Sus cuerpos y miradas hablaban del grado de pobreza extrema en el que sobreviven. Eran escenas de la República Dominicana que continúa viviendo en condiciones infrahumanas, relegadas a la más absoluta miseria y, sobre todo, desprovistas del derecho a la dignidad humana.

Esas imágenes hablan también, y quizás, sobre todo, del nivel de alienación de una clase dirigente incapaz de comprender el grado de humillación que implica un ejercicio en el que, para abastecerse de lo mínimo para estudiar, se tenga que recurrir a un acto tan bochornoso. ¿Era necesario ese acto? ¿Acaso no existe el INABIE para suministrar los útiles escolares? Son preguntas cuyas respuestas solo las puede suministrar la politiquería que reina en RD.